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Sobre el poder de la Palabra

Así, encontramos a lo largo de su obra, en la de Lacan, y en la biografía de Jones, no pocas referencias que hacen alusión al judaísmo y a su condición de judío. Sigmund Freud (Conferencias de introducción al psicoanálisis).Se sabe que fue en un largo trayecto de subversión del modo de pensar del discurso médico en el que Freud edificó una teoría y una clínica del sufrimiento humano, resaltando el valor medular del inconsciente, y el lugar privilegiado de la palabra en su abordaje.

"Las palabras fueron originariamente ensalmos, y la palabra conserva todavía hoy mucho de su antiguo poder ensalmador. Mediante palabras puede un hombre hacer dichoso a otro o empujarlo a la deseperación; mediante palabras el maestro transmite su saber a los discípulos; mediante palabras el orador arrebata a la asamblea y determina sus juicios y sus resoluciones. Palabras despiertan sentimientos y son el medio universal con que los hombres se influyen unos a otros. Por eso, no despreciemos el empleo de las palabras en la psicoterapia y démonos por satisfechos si podemos ser oyentes de las palabras que se intercambian ente el analista y su paciente". Sigmund Freud (Conferencias de introducción al psicoanálisis).

Se sabe que fue en un largo trayecto de subversión del modo de pensar del discurso médico en el que Freud edificó una teoría y una clínica del sufrimiento humano, resaltando el valor medular del inconsciente, y el lugar privilegiado de la palabra en su abordaje. Entre las condiciones que hicieron posible la creación de su obra, tanto del cuerpo teórico como del método de tratamiento, algunas pueden leerse en él, y otras, deducirse o especularse. Podríamos pensar en este sentido, en su formación médica, en su origen judío, y en su arte de escuchar o de leer; dando por supuesto, que el deseo freudiano hizo allí una buena jugada.

El origen judío de Freud ha motivado a algunos pensadores a plantearse el interrogante acerca de la incidencia que podría haber tenido su judaísmo en el psicoanálisis por él creado. Así, encontramos a lo largo de su obra, en la de Lacan, y en la biografía de Jones, no pocas referencias que hacen alusión al judaísmo y a su condición de judío. En este sentido hay tres que me parecen centrales. La primera está en su Presentación autobiográfica: "Nací el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia, un pequeño poblado de lo que hoy es Checoslovaquia. Mis padres eran judíos, y yo lo he seguido siendo".

Asimismo, respecto de sus intereses, por entonces proclamaba: "En aquellos años no había sentido una particular preferencia por la posición y la actividad del médico; por lo demás, tampoco la sentí más tarde. Más bien, me movía una suerte de apetito de saber, pero dirigido más a la condición humana que a los objetos naturales; tampoco había discernido el valor de la observación como medio principal para satisfacer ese apetito. Mi temprano ahondamiento en la historia bíblica, apenas hube aprendido el arte de leer tuvo, como lo advertí mucho después, un efecto duradero sobre la orientación de mi interés."

Quizás la carta que Freud le envía a Oskar Pfister, estaría en un principio directamente relacionada con la pregunta anterior, en donde afirma que fue un judío el creador del psicoanálisis; aunque también dice que fue un judío sin Dios: "¿Por qué el psicoanálisis no fue creado por uno de los tantos hombres piadosos, por qué se ha esperado a que fuese un judío completamente ateo?". Sin embargo, Jones cuestiona esta afirmación, aduciendo que habría a su vez millones de judíos que no lo hicieron.

Otras tantas referencias hallamos en un discurso que Freud escribe para una reunión de la B'nai B'rith, manifestando entre otras cosas su relación con la religión, y cierta identidad compartida por los judíos, como rasgo en común: "Lo que me ataba al judaísmo no era ni la fe ni el orgullo nacional; en efecto, siempre permanecí incrédulo, y fui educado sin religión, aunque no sin respeto por los reclamos llamados "éticos" de la cultura humana. Y no bien sentí la inclinación hacia un sentimiento de exaltación nacional, me empeñé en sofocarlo por funesto e injusto, asustado por los ejemplos, que nos sirven de advertencia, de los pueblos bajo los cuales vivimos los judíos. Pero restaban sobradas cosas que volvían irresistibles la atracción del judaísmo y de los judíos, muchos poderes de oscuro sentimiento, tanto más imperiosos cuanto menos admitían ser capturados con palabras, así como la clara conciencia de la identidad íntima, de la familiaridad en una misma construcción anímica. Y a esto se sumó pronto la intelección de que debía precisamente a mi naturaleza judía las dos cualidades que se me habían vuelto indispensables en el difícil sendero que la vida me deparaba. Porque era judío me hallaba libre de muchos prejuicios que limitaban a los otros en el uso de su intelecto, y como judío estaba preparado para pasar a la oposición y renunciar a la aquiescencia de la 'compacta mayoría'".

Igualmente, hallamos otros pronunciamientos de Freud en Moisés y la religión monoteísta, en donde intenta dar cuenta de los rasgos de carácter del pueblo judío, impresos por Moisés y su legado monoteísta. Resalta aquí la histórica capacidad de resistencia de los judíos frente a los infortunios y adversidades; su acrecentado sentimiento de sí por la creencia de ser el pueblo elegido; su orientación hacia intereses espirituales, siendo la escritura de un valor importantísimo. También menciona como rasgos distintivos: la desestimación de la magia y la mística; la sublimación; la estima por lo intelectual y lo ético.

*Magister. Docente de la Facultad Ciencias Médicas, UNR. Extracto efectuado por la autora del artículo publicado en Cuadernos de Metapsicología N?5, Facultad de Psicología, UNR, y trabajado en la tesis de Maestría en Psicoanálisis Lecturas del origen, lecturas de lo originario. Entre la herencia judía y la clínica psicoanalítica.

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26/02
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Un aporte del psicoanálisis para comprender la convivencia escolar

La escuela, institución donde transcurre el aprendizaje de los niños en convivencia, es también donde circulan distintos modos de relacionarse, de autoridad, límites, valores, comunicación, malos entendidos, conocimientos. El psicoanálisis dispone de aportes teóricos y clínicos sobre la constitución del sujeto, el conocimiento, el pensar, las ansias de saber y la curiosidad, entre otros temas. de las vivencias, proceso en el que la verdad será su alimento y la mentira su toxicidad.

La escuela, institución donde transcurre el aprendizaje de los niños en convivencia, es también donde circulan distintos modos de relacionarse, de autoridad, límites, valores, comunicación, malos entendidos, conocimientos. Donde se presenta una multiplicidad de problemas personales, sociales, comunitarios que requieren el análisis exahustivo de distintos profesionales que puedan tratar estas problemáticas. Por ello, es un espacio de confluencia de diferentes disciplinas, como pedagogía, educación, filosofía y salud mental. Estas áreas de conocimiento nos dan una visión de su complejidad y abren la posibilidad de un encuentro para la discusión e intercambio que propicie una construcción conjunta.

Los cambios socioculturales, las nuevas parentalidades y concepciones actuales de la crianza, las diferentes configuraciones en las identidades sexuales, los nuevos modos de concebir bebés, entre otras, nos conducen a repensar al niño desde su estructuración psíquica y sus transformaciones en tan variados contextos. El psicoanálisis dispone de aportes teóricos y clínicos sobre la constitución del sujeto, el conocimiento, el pensar, las ansias de saber y la curiosidad, entre otros temas. Estas contribuciones son enriquecedores para la comprensión de este universo.

¿Cómo se constituye el pensamiento y qué relación tiene con el aprendizaje? Una respuesta posible y acotada es que los primeros vínculos del lactante con su madre van creando un modo de relacionarse que propicia aprender, en tanto constituyan experiencias emocionales con significación y no sean solamente acciones en procura de satisfacción de necesidades. Saciar el hambre de un bebé con leche materna en un vínculo que integre recibir también en ese acto, amor, cuidado y comprensión serán alimento para el cuerpo y la mente en crecimiento.

Esta matriz relacional en transformación constituirá el zócalo de futuros lazos a medida que el mundo del niño se amplíe por medio de la capacidad de simbolización hacia otros miembros e intereses de su medio ambiente. Un lactante que espera el pecho, pero se encuentra con su ausencia, enfrentará un problema que iniciará el pensar. Esta frustración pondrá a prueba su propia posibilidad de modificarla o evitarla, respuestas que abren dos caminos diferentes. Si la intolerancia a la frustración es demasiado intensa, la evitará, lo que obstaculizará su crecimiento, su percepción del mundo y la realidad. Eso provocará severos problemas en su personalidad, incluyendo el rechazo de funciones de la mente, como el pensamiento, la memoria o la atención, que perturbarán su relación con el conocimiento y su mundo.

Si el niño puede tolerar el dolor de la frustración y modificarla, las funciones mentales mencionadas se conservarán y él crecerá mentalmente, así como también su capacidad de procesar experiencias vividas. La función de pensar se irá acrecentando con ?la digestión? de las vivencias, proceso en el que la verdad será su alimento y la mentira su toxicidad. Crecerá su curiosidad por el conocimiento y por la vida, diferenciado de lo inerte.

La capacidad de aprendizaje de sus emociones le despertará al niño el temor de encontrarse con la violencia que puede provocar tanto el amor como el odio de conocer la verdad de sí mismo no querida, su propia sexualidad, la vida sexual de sus padres, que lo conducirán a despojar los significados de sentido, a la anti-emocionalidad, al anti-conocimiento, con serias consecuencias en su personalidad que requerirán del abordaje profesional.

Período de latencia

El complejo de Edipo, también fuente esclarecedora de las particularidades del desarrollo sexual humano tal como lo demostrara Freud, activará en el niño durante su evolución su curiosidad sobre la intimidad de los padres y los propios deseos sexuales y fantasías dirigido a sus progenitores, conflicto que en la medida de su disolución y aceptación de la prohibición del incesto abrirá las puertas al infante hacia otros intereses: intelectuales, artísticos, deportivos, sociales, etcétera. Este proceso se denomina ?período de latencia? y es producto de un profundo trabajo psíquico. En ese momento, la escuela primaria recibe al niño para iniciar su aprendizaje curricular con un aquietamiento de sus impulsos que facilita su incorporación. Esta iniciación con relevancia, familiar, social y comunitaria son para el infante un cambio, una fuente de ansiedad que tiene que enfrentar, en el que el pensar será su aliado. Actualmente, otras Instituciones, como guarderías, jardines de infantes, etcétera, son una temprana salida exogámica que despierta temor a lo desconocido y que cada cual metabolizará según su propio equipamiento mental y sostén familiar.

La escuela y el docente transitan malestares y transformaciones continuas en su significación individual y representación social. Al colegio, centro de socialización moderna, concurren niños con expectativas de aprender y distintos problemas. Las crisis que se desencadenan ante la diversidad humana convocan la intervención de profesionales de la educación, salud y cultura que puedan ofrecer caminos alternativos para restablecer la convivencia.

*Psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Córdoba

La Voz del Interior
25/02
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Un aporte del psicoanálisis para comprender la convivencia escolar

La escuela, institución donde transcurre el aprendizaje de los niños en convivencia, es también donde circulan distintos modos de relacionarse, de autoridad, límites, valores, comunicación, malos entendidos, conocimientos. El psicoanálisis dispone de aportes teóricos y clínicos sobre la constitución del sujeto, el conocimiento, el pensar, las ansias de saber y la curiosidad, entre otros temas. de las vivencias, proceso en el que la verdad será su alimento y la mentira su toxicidad.

La escuela, institución donde transcurre el aprendizaje de los niños en convivencia, es también donde circulan distintos modos de relacionarse, de autoridad, límites, valores, comunicación, malos entendidos, conocimientos. Donde se presenta una multiplicidad de problemas personales, sociales, comunitarios que requieren el análisis exahustivo de distintos profesionales que puedan tratar estas problemáticas. Por ello, es un espacio de confluencia de diferentes disciplinas, como pedagogía, educación, filosofía y salud mental. Estas áreas de conocimiento nos dan una visión de su complejidad y abren la posibilidad de un encuentro para la discusión e intercambio que propicie una construcción conjunta.

Los cambios socioculturales, las nuevas parentalidades y concepciones actuales de la crianza, las diferentes configuraciones en las identidades sexuales, los nuevos modos de concebir bebés, entre otras, nos conducen a repensar al niño desde su estructuración psíquica y sus transformaciones en tan variados contextos. El psicoanálisis dispone de aportes teóricos y clínicos sobre la constitución del sujeto, el conocimiento, el pensar, las ansias de saber y la curiosidad, entre otros temas. Estas contribuciones son enriquecedores para la comprensión de este universo.

¿Cómo se constituye el pensamiento y qué relación tiene con el aprendizaje? Una respuesta posible y acotada es que los primeros vínculos del lactante con su madre van creando un modo de relacionarse que propicia aprender, en tanto constituyan experiencias emocionales con significación y no sean solamente acciones en procura de satisfacción de necesidades. Saciar el hambre de un bebé con leche materna en un vínculo que integre recibir también en ese acto, amor, cuidado y comprensión serán alimento para el cuerpo y la mente en crecimiento.

Esta matriz relacional en transformación constituirá el zócalo de futuros lazos a medida que el mundo del niño se amplíe por medio de la capacidad de simbolización hacia otros miembros e intereses de su medio ambiente. Un lactante que espera el pecho, pero se encuentra con su ausencia, enfrentará un problema que iniciará el pensar. Esta frustración pondrá a prueba su propia posibilidad de modificarla o evitarla, respuestas que abren dos caminos diferentes. Si la intolerancia a la frustración es demasiado intensa, la evitará, lo que obstaculizará su crecimiento, su percepción del mundo y la realidad. Eso provocará severos problemas en su personalidad, incluyendo el rechazo de funciones de la mente, como el pensamiento, la memoria o la atención, que perturbarán su relación con el conocimiento y su mundo.

Si el niño puede tolerar el dolor de la frustración y modificarla, las funciones mentales mencionadas se conservarán y él crecerá mentalmente, así como también su capacidad de procesar experiencias vividas. La función de pensar se irá acrecentando con ?la digestión? de las vivencias, proceso en el que la verdad será su alimento y la mentira su toxicidad. Crecerá su curiosidad por el conocimiento y por la vida, diferenciado de lo inerte.

La capacidad de aprendizaje de sus emociones le despertará al niño el temor de encontrarse con la violencia que puede provocar tanto el amor como el odio de conocer la verdad de sí mismo no querida, su propia sexualidad, la vida sexual de sus padres, que lo conducirán a despojar los significados de sentido, a la anti-emocionalidad, al anti-conocimiento, con serias consecuencias en su personalidad que requerirán del abordaje profesional.

Período de latencia

El complejo de Edipo, también fuente esclarecedora de las particularidades del desarrollo sexual humano tal como lo demostrara Freud, activará en el niño durante su evolución su curiosidad sobre la intimidad de los padres y los propios deseos sexuales y fantasías dirigido a sus progenitores, conflicto que en la medida de su disolución y aceptación de la prohibición del incesto abrirá las puertas al infante hacia otros intereses: intelectuales, artísticos, deportivos, sociales, etcétera. Este proceso se denomina ?período de latencia? y es producto de un profundo trabajo psíquico. En ese momento, la escuela primaria recibe al niño para iniciar su aprendizaje curricular con un aquietamiento de sus impulsos que facilita su incorporación. Esta iniciación con relevancia, familiar, social y comunitaria son para el infante un cambio, una fuente de ansiedad que tiene que enfrentar, en el que el pensar será su aliado. Actualmente, otras Instituciones, como guarderías, jardines de infantes, etcétera, son una temprana salida exogámica que despierta temor a lo desconocido y que cada cual metabolizará según su propio equipamiento mental y sostén familiar.

La escuela y el docente transitan malestares y transformaciones continuas en su significación individual y representación social. Al colegio, centro de socialización moderna, concurren niños con expectativas de aprender y distintos problemas. Las crisis que se desencadenan ante la diversidad humana convocan la intervención de profesionales de la educación, salud y cultura que puedan ofrecer caminos alternativos para restablecer la convivencia.

*Psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Córdoba

La Voz del Interior
25/02
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Macri en Animales Sueltos: con budismo y psicoanálisis pero sin vice

No se tocó el tema de su procesamiento por las escuchas ilegales, ni de la interna del PRO. También desmintió que el PRO tuviera una mala relación con los gremios peronistas, y afirmó que los medios de comunicación no influyen en las decisiones políticas de la gente. El primer invitado fue el Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, quien había participado por última vez en ese espacio el pasado 25 de noviembre.Sin corbata y relajado, Macri no tuvo que responder preguntas urticantes.

Anoche arrancó la séptima temporada de Animales Sueltos, el ya clásico programa que Alejandro Fantino dirige por América. El primer invitado fue el Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, quien había participado por última vez en ese espacio el pasado 25 de noviembre.

Sin corbata y relajado, Macri no tuvo que responder preguntas urticantes. No se tocó el tema de su procesamiento por las escuchas ilegales, ni de la interna del PRO. En cambio dio rienda suelta a sus planes en caso de ganar la presidencia, y se mostró confiado en su capacidad de gestión. “Hemos gobernado la ciudad de Buenos Aires con el kirchnerismo en su plenitud, a cien metros de distancia gobernando en la presidencia e inventando una causa en la que me procesaron”, dijo. También desmintió que el PRO tuviera una mala relación con los gremios peronistas, y afirmó que los medios de comunicación no influyen en las decisiones políticas de la gente. En ese sentido, hizo un hincapié especial en la Cadena Nacional: “A la gente no le gusta que le invadan tanto el momento de descanso; cuando llega después de una jornada de trabajo quiere ver su programa de televisión y pum, le ponen la Cadena Nacional”.

Respecto de su nueva alianza con Elisa Carrió, Macri dijo: “llegué bastante nervioso a nuestra primera reunión. Pero la verdad fue muy linda, me sentí muy cómodo. Repasamos ideas, dudas y empezamos a construir un marco de confianza (?) para competir en las PASO manteniendo cada uno su identidad”. A la pregunta de Fantino acerca de quién lo acompañará en la fórmula como vicepresidente, el Jefe de Gobierno aseguró que aún no había designado a nadie.

Saldado el capítulo de la política, Mauricio Macri habló sobre su crecimiento personal, posibilitado por ”el psicoanálisis, la contención familiar, lo bien que me llevo con mi mujer, con mis hijos, con mis amigos, el budismo”. También se reconoció católico y agregó que el poder no va a afectarlo.  “Si tengo el honor de ser presidente, son unos años; después la vida continuará, lo importante son los afectos, el haber podido dar, el poder recibir.”

Fuente Redacción Z
Diario Z
19/02
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Las diversas formas del padre

En segundo lugar, la castración en el padre es equivalente a su ser de deseo. En el seminario La relación de objeto, Lacan sostiene que la pregunta "¿Qué es ser un padre?" es "el punto fecundo que orientó verdaderamente toda [la] enseñanza [de Freud". El padre ya no será el agente de la castración, sino quien la transmita de forma sintomática. Estas pérdidas se vuelven causa de la transmisión al niño, que adopta a su padre como tal.

En el seminario La relación de objeto, Lacan sostiene que la pregunta "¿Qué es ser un padre?" es "el punto fecundo que orientó verdaderamente toda [la] enseñanza [de Freud". Sin embargo, para el lector concernido es evidente que esta es una estrategia lacaniana para camuflar sus propios argumentos, bajo la atribución a Freud del propio punto de vista.

Si bien es cierto que en los seminarios de Lacan no encontramos definiciones claras y distintas, ni exposiciones que se deduzcan de aquellas, eso no quiere decir que no haya argumentos. Por lo general, las definiciones se encuentran implícitas en el tono hiperbólico con que Lacan introduce algunas máximas: "Para decirlo todo...", "Esto y no otra cosa...", etc., son giros expresivos que suplen la pretensión de comunicación científica. Asimismo, también encontramos núcleos temáticos sobre los que Lacan retorna una y otra vez, tal el caso de la pregunta por el padre, cuya gravedad es más rigurosa que la de una cuestión de definiciones y deducciones.

En efecto, las diferentes versiones del padre en la obra de Lacan permiten responder a una inquietud específica: ¿por qué el psicoanálisis lacaniano no es la neurosis de Lacan? En este punto, se trata de la misma pregunta que Freud se formulara en el caso Schreber, pero respecto de la teoría delirante de un psicótico. En última instancia, se trata aquí del problema de que la enseñanza del psicoanálisis no puede dejar de llevar las huellas de quien transmite, pero ¿cómo dar cuenta de que esas marcas no llevan al engaño fantasmático?

En muchos aspectos la concepción lacaniana de la metáfora paterna parece una construcción neurótica que podría caer en una especie de apología del padre que opera (fallidamente, por cierto); pero en última instancia habría un nombre para el goce, el Nombre del padre... cuyo fracaso quedaría revelado por la invención del objeto a. Asimismo, los operadores de la metáfora paterna son el ideal y la identificación, que prescriben una respuesta normativa para el ser sexuado. De este modo, esta primera formulación lacaniana a la cuestión de la sexuación es parcial, y algo artificial, dado que se piensa en términos de funciones parentales (padre y madre), mientras que a partir del seminario El reverso del psicoanálisis (en la relectura que Lacan realiza del Edipo a la luz de otra lectura de Tótem y tabú) se asiste a una nueva versión del padre cuyo punto de llegada será la noción de père version en los últimos seminarios. El padre ya no será el agente de la castración, sino quien la transmita de forma sintomática. El padre no es el nombre de una ley para el goce, sino aquel que hizo de una mujer la causa de su deseo.

Si La interpretación de los sueños es un testimonio de Freud como analizante, la rectificación de las versiones del padre en el seminario de Lacan es un equivalente de su paso en la enseñanza, que demuestra que su posición en ese dispositivo era también la del analizante.

Ahora bien, ¿en qué sentido puede decirse que el padre está afectado por la castración? En primer lugar, padre es quien ha sufrido una doble pérdida: por un lado, ha perdido su ser de seducción ("para todas y para ninguna"), en la medida en que ha tomado a una mujer como suya; por otro lado, ha perdido a su mujer, en la medida en que la convirtió en madre, es decir, ha quedado destituido de la libido que ella destinará al cuerpo del niño. Como en cierta ocasión decía un analizante: "Ser padre es darse cuenta de que ocupás el segundo lugar en la vida de tu mujer".

Sin embargo, esta doble pérdida no lleva a la resignación. En segundo lugar, la castración en el padre es equivalente a su ser de deseo. Estas pérdidas se vuelven causa de la transmisión al niño, que adopta a su padre como tal. En este sentido, las palabras iniciales de El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, son ejemplares:

"En mis años mozos y más vulnerables mi padre me dio un consejo que desde aquella época no ha dejado de darme vueltas en la cabeza: 'Cuando sientas deseos de criticar a alguien - fueron sus palabras- recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste."

En estas líneas puede advertirse cómo el padre deja la huella de su transmisión, menos por la comunicación de un ideal, que por cierta ética que rescata al sujeto en aquellos momentos de vacilación; antes que un destino, el padre es un tope a la caída del sujeto. Por eso Lacan sostenía que se trata de prescindir del padre, a condición de servirse de él.

Esta misma indicación puede reconstruirse en el comienzo de otra novela norteamericana - en cierta medida, podría decirse que toda la literatura norteamericana gira en torno a la eficacia paterna- , Carne y hueso, de M. Cunningham, en cuyas páginas iniciales se cuenta la anécdota de un hijo que arrastra a su padre por la huerta, mientras éste grita: "Es injusto que arrastres así a tu padre, ya llevas dos kilómetros, mientras que yo al mío apenas lo arrastré uno".

*Psicoanalista, Doctor en Filosofía y Magister en Psicoanálisis por la UBA. Docente e investigador. Autor de diversos libros, como Los usos del juego. Miembro del Foro Analítico del Río de La Plata.

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People Pasiones urbanas: teatro y psicoanálisis

Tengo para mí que el teatro y el psicoanálisis generan ese lugar anhelado. Pensar que el psicólogo es un amigo que nos banca está lejos de lo real del psicoanálisis.En cada uno de estos taquilleros espectáculos hay un momento de verdad, o por lo menos de intuición, sobre algunas de las cosas que nos ocurren a los humanos. Un psicoanalista no sólo escucha lo que dice el paciente; también escucha su cuerpo. Ambas disciplinas enfrentan al balbuceo permanente en el que vivimos...

Quienes hemos pasado por la experiencia psicoanalítica sabemos que no se trata de un juego superficial sobre qué nos conviene hacer en cada momento de la vida, sino, por el contrario, se acerca más a enfrentarnos con nuestros deseos más profundos que a mostrar los trillados caminos del sentido común. De ahí que obras como Bajo terapia, Toc toc o Casi normales, que ofrecen una versión edulcorada de los conflictos humanos, estén muy lejos de una mirada psicoanalítica. Hay que reconocer que en una ciudad como Buenos Aires la temática psicológica prende como anillo al dedo. Pero en esa facilidad también acechan los peligros. Pensar que el psicólogo es un amigo que nos banca está lejos de lo real del psicoanálisis.

En cada uno de estos taquilleros espectáculos hay un momento de verdad, o por lo menos de intuición, sobre algunas de las cosas que nos ocurren a los humanos. Y en ese sentido, la verdad en el teatro es siempre una verdad que se expresa en el cuerpo del actor, o al menos en el de los grandes actores. En Bajo terapia, éxito en el teatro Metropolitan, Roberto (Carlos Portaluppi) y Andrea (María Figueras) aparecen desde el primer instante con el conflicto instalado en sus cuerpos. Ninguno de los dos parece un sujeto deseante. Por distintos motivos, cada uno de ellos está desesperado. Conforman un matrimonio en el que los buenos modales ocultan cierta violencia impensable.

El teatro es aquello que da lugar al acontecimiento del cuerpo. Cuando Hamlet dice "los comediantes no saben guardar un secreto, van a contároslo todo", se refiere a la narrativa de los cuerpos en escena. Nadie duda, a esta altura, de que habla el cuerpo de Claudio, el tío de Hamlet, cuando se levanta abruptamente de su butaca frente a las verdades que otros cuerpos, los de los actores, ofrecen frente a él.

Pero hay algo más: como sostiene el filósofo francés Jean-Luc Nancy, la existencia quiere ponerse en escena. Todo el compendio de lugares comunes que desgranan en el escenario los personajes de Bajo terapia, chocan con las pocas palabras, casi el silencio, de Roberto y Andrea. Sin ánimo de contar la trama, podríamos decir que el vacío de la palabra, característica de nuestra contemporaneidad, es lo opuesto a la verdad que se manifiesta en los gestos, en las actitudes y en los detalles con los que suelen expresarse no sólo los individuos, sino también las mismas sociedades.

En ese punto el teatro y el psicoanálisis transitan el mismo camino. Un psicoanalista no sólo escucha lo que dice el paciente; también escucha su cuerpo. En la aparente ternura del personaje, que interpreta de manera admirable Carlos Portaluppi, está su mayor violencia. Y en el tono impostado de Andrea, gracias a la destacable composición de María Figueras, anida su pedido de socorro. ¿Cómo lo sabemos? Por lo que dicen sus cuerpos. Tanto en el teatro como en el psicoanálisis el cuerpo hablante tiene enorme peso.

El psicologismo creciente que circula en las grandes ciudades poco tiene que ver con ese encuentro, a menudo fugaz, casi como un relámpago, que algunas veces ocurre en el transcurso de una sesión entre un psicoanalista y su paciente. Cuando el secreto se levanta es porque el cuerpo quiere hablar. Los cuerpos, que no son despojos, que nunca son viejos, que siempre generan deseo o ternura si son amados; esos cuerpos, que nada tienen que ver con las ridiculeces de las modas, son los que necesitan lo que a menudo la sociedad les niega: un espacio de autenticidad. Tengo para mí que el teatro y el psicoanálisis generan ese lugar anhelado. El arte es siempre un decir de otro modo. Van Gogh sostenía que el color expresa algo por sí mismo. El psicoanálisis propone otra forma de pensar. Ambas disciplinas enfrentan al balbuceo permanente en el que vivimos..

La Nación
07/02
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