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Un trabajo recomendable

Autor de La entrada del psicoanálisis en la Argentina y otras obras. Ahora se trata de la superación de esa discordia en el trabajo común por el presente y el futuro del psicoanálisis.* Presidente de la Fundación Descartes. Desde hace décadas la investigación sobre la historia del psicoanálisis en nuestro país avanza con regularidad y extiende la red de su trabajo sobre otros países de nuestra lengua (España, México, etc.).

Desde hace décadas la investigación sobre la historia del psicoanálisis en nuestro país avanza con regularidad y extiende la red de su trabajo sobre otros países de nuestra lengua (España, México, etc.). La particularidad del Diccionario de Psicoanálisis Argentino es la concentración, tanto conceptual como práctica, sobre las producciones de la primera institución local llamada Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), donde se incluye Oscar Masotta sólo en referencia a Sigmund Freud, mientras que Jacques Lacan está presente a través de Juan David Nasio.

El trabajo es extenso y variado y, al estilo del Diccionario de Roudinesco y Michel Plon, alterna la definición de conceptos con la reseña de la vida de analistas clave en la actividad de la APA.

Un material recomendable para los que investigan este campo tan particular del psicoanálisis, configurado por la inquietud y el deseo que provoca el cruce de diversas disciplinas donde la religión, el arte y la ciencia ?según Freud?, delimitan sus elaboraciones sobre ?el malestar en la cultura? que se transmite por la práctica de una atención que se dirige a cada uno en la singularidad que se le presenta como una pregunta para la que no tiene respuesta.

Un artículo de Angel Garma en el diccionario explica ?en sus términos? las discordias entre analistas. Ahora se trata de la superación de esa discordia en el trabajo común por el presente y el futuro del psicoanálisis.

* Presidente de la Fundación Descartes. Autor de La entrada del psicoanálisis en la Argentina y otras obras.

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Los aportes argentinos al psicoanálisis

No había hasta ahora en el mundo un diccionario de psicoanálisis dedicado específicamente a un país. El diccionario renueva la difusión de observaciones clínicas como las de Marilú Pelento sobre duelos en la infancia: . El único país del mundo que cuenta con un diccionario de psicoanálisis propio es, ¡por supuesto. , que Heinrich Racker, citado en el diccionario, define como una tendencia del analista a identificarse con el analizado.Se incluyen también .

El único país del mundo que cuenta con un diccionario de psicoanálisis propio es, ¡por supuesto!, la Argentina. La obra, de más de 800 páginas en dos tomos, dirigida por Claudia Borensztejn, acaba de ser publicada por la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Los textos rescatan contribuciones de psicoanalistas que de- sarrollaron o desarrollan la práctica en la Argentina, a partir de la generación de los ?pioneros?, algunos de ellos emigrados de la Alemania nazi o la España franquista. Procura poner en valor el aporte de clásicos como Marie Langer o José Bleger, e incluye conceptos de Pichon-Rivière como el de ?portavoz? o ?grupo interno?. Ciento veinte autores contribuyeron al diccionario. Desde otras instituciones y perspectivas, lo reconocen como ?un trabajo de recopilación extenso e importante? pero objetan su condición ?endogámica? la omisión de autores y conceptos desarrollados por fuera de la APA, como las obras de Tato Pavlovsky o León Rozitchner.

El diccionario rescata conceptos desarrollados por psicoanalistas argentinos. Así por ejemplo, los trabajos de José Bleger a partir de la noción de ambigüedad: ?La persona ambigua no se ve a sí misma como promotora de su comportamiento o de las consecuencias del mismo. Por su fácil mimetismo puede ser partenaire de un psicópata?. También, la diferencia que propuso León Grinberg entre ?culpa depresiva? y ?culpa persecutoria?: la primera se liga con ?recuerdos y emociones? y se expresa en la actitud de reparar lo dañado; en la segunda, más arcaica, priman ?la desesperación, los autorreproches, el sometimiento al superyó?. Más conocida es la noción de portavoz, de Enrique Pichon-Rivière: ?El que enferma en el grupo familiar no es el más débil sino el más fuerte, en el sentido de que se hace cargo de las ansiedades del grupo?. El diccionario renueva la difusión de observaciones clínicas como las de Marilú Pelento sobre duelos en la infancia: ?La pregunta no es cómo un niño elabora un duelo sino cómo es trabajado por el duelo que le tocó vivir?. La entrada que escribió Vicente Galli sobre Mauricio Goldenberg recupera la experiencia del Policlínico de Lanús en la década del ?60, emblemática de la posibilidad de articular el psicoanálisis con el orden de lo comunitario, lo social, finalmente lo político.

La producción del diccionario de psicoanálisis argentino fue dirigida por Claudia Borensztejn, didacta de la APA y ex directora de la Revista de Psicoanálisis editada por la institución. En diálogo con Página/12, destacó que el diccionario ?incluye unos 180 términos y en su redacción participaron 120 autores. Es una obra colectiva, cuya producción requirió varios años. Cada autor firma su contribución: los textos no remiten a la voz oficial de la APA, pero sí a voces autorizadas por la APA. No había hasta ahora en el mundo un diccionario de psicoanálisis dedicado específicamente a un país. Está dirigido fundamentalmente a estudiantes, con el objetivo de que no se olvide lo que en la Argentina se pensó y se hizo. El diccionario incluye conceptos, ideas y, sólo para psicoanalistas fallecidos, biografías, que en su mayoría fueron escritas por hijos, la esposa, familiares?.

?Una característica fundamental del psicoanálisis en la Argentina y Latinoamérica es la pluralidad ?continuó Borensztejn?. El diccionario, dirigido básicamente a estudiantes, procura incluir específicamente las ideas que se desa- rrollaron acá. Y son ideas muy variadas porque no ha habido, no hay una ?escuela argentina? de psicoanálisis. En el diccionario, por ejemplo, no se incluye el concepto de inconsciente, ya que no hubo al respecto un aporte especial de psicoanalistas argentinos, pero sí se presentan los importantes desarrollos que hubo en la Argentina sobre la noción de contratransferencia?, que Heinrich Racker, citado en el diccionario, define como una tendencia del analista a identificarse con el analizado.

Se incluyen también ?aportes como la hora de juego diagnóstica: la idea de discernir lo que le pasa a un chico a partir de jugar una hora con él, que planteó Arminda Aberastury y se generalizó después?. Borensztejn destacó también que el psicoanálisis intersubjetivo, vincular, se desarrolló en la Argentina antes que en otros países?: el diccionario refleja esta dimensión en textos como el de Isidoro Berenstein (fallecido mientras se preparaba la obra), que habla de ?un ?hacer? de a dos o varios, que configura ese espacio peculiar, ese ?entre? que relaciona y envuelve?. Borensztejn comentó que ?el diccionario permite constatar cómo diversas ideas formuladas por psicoanalistas argentinos se anticiparon a veces en 20 años a su aparición en la literatura psicoanalítica internacional?.

?La Revista de Psicoanálisis de la APA fue prácticamente nuestra fuente bibliográfica: se ha publicado sin interrupciones durante 70 años, prácticamente todo está allí?, sostuvo Borensztejn. Sin embargo, ?no queremos que sea sólo el diccionario de la APA: se incluyen psicoanalistas como Fernando Ulloa y Raúl Usandivaras, que cortaron con la institución en la época de Plataforma y Documento?, grupos que se separon de APA a partir de 1971. ?También están incluidos Oscar Masotta y Raúl Sciarretta, que fueron maestros de muchos analistas. Y hay conceptos de raigambre lacaniana desarrollados por David Nasio y Néstor Braunstein?, señaló Borensztejn.

Leticia Glocer Fiorini, actual presidenta de la APA, subrayó que ?el diccionario se propuso registrar las ideas originales, y las trayectorias de los autores de esas ideas, desde que en 1942 se fundó la APA hasta la actualidad. Muchos de los pioneros habían venido de Europa: Marie Langer, vienesa, llegó de la Guerra Civil Española; también de España vino Angel Garma, que se había formado en Alemania; el argentino Celes Cárcamo había trabajado en Francia; en la Argentina se les unieron Enrique Pichon-Rivière, Arnaldo Rascovsky y otros. Ese particular origen se vincula con la cuestión de por qué el psicoanálisis tiene tanta inserción y desarrollo en la Argentina?.

?En esta expansión ha sido fundamental la creatividad de los pioneros, que hicieron mucha extensión hacia la comunidad ?continuó Glocer Fiorini?. La Reforma Universitaria de 1918 había permitido que los hijos de inmigrantes entraran masivamente a la educación superior, lo cual fue muy importante. El hecho es que acá el psicoanálisis se extendió a los hospitales, a la universidad, a la comunidad, como en ningún otro país del mundo.?

El saldo de ese desarrollo ?señaló Claudia Borensztejn? es que ?Buenos Aires es una ciudad donde hay revistas de psicoanálisis en los quioscos, cosa que no sucede en París ni en ninguna otra ciudad del mundo. En las villas hay psicoanalistas trabajando. Uno escucha a chicas hablando en los bares: ?Mi psicóloga me dijo...?; ?el mío dice que...?. Eso, en otros países, no pasa?.

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El despertar de la primavera

El Curso dará comienzo el próximo 10 de agosto en el Colegio y se llamará "Del saber a la invención. Desafíos de la clínica psicoanalítica con adolescentes". Colabora en su realización Silvana Facciuto.*Miembro de EOL, de AMP, de Erinda. El tema de los adolescentes históricamente ha despertado un gran interés, una gran curiosidad, un intento de entender qué pasa en ese momento de transformación estructural donde también se ven reflejados con intensidad los cambios de cada época.

El tema de los adolescentes históricamente ha despertado un gran interés, una gran curiosidad, un intento de entender qué pasa en ese momento de transformación estructural donde también se ven reflejados con intensidad los cambios de cada época. Hay un tratamiento social del tema, se habla de "la crisis de la adolescencia", que actualmente presenta jóvenes con variedad de síntomas: droga, alcohol, suicidio, agresividad, pasajes al acto, adictos a las pantallas, que se presentan bajo un estado de indiferencia absoluta.

La crisis adolescente es la manifestación de un cambio que se presenta bajo ciertos fenómenos pero esto no alcanza para precisar el abordaje clínico de cada caso en su singularidad.

Por eso, ir del saber a la invención es ya la propuesta de Sigmund Freud cuando se enfrenta a cada uno de sus pacientes olvidando lo que sabe, donde cada caso es único.

No desconocemos que el psicoanálisis de los tiempos de Freud ya no opera como entonces, hay una devaluación de la palabra que nos presenta sujetos desposeídos del querer decir, cerrados en su vida afectiva, con actitudes cínicas, indiferentes, que programan el desencuentro y no el amor imposible a través de Internet.

El amor al saber del inconciente parece desaparecer ante la oferta de Google que sabe todo. El saber está disponible y no hay que ir a buscarlo al campo del Otro.

Para el psicoanálisis, la adolescencia es una construcción que deberá deconstruirse en cada caso, para poner en primer plano lo que Freud denomina Metamorfosis de la pubertad y Jacques Lacan refiere como El despertar de la primavera.

Es lo real de la sexualidad que irrumpe como escansión, como corte con la sexualidad infantil, como déficit de saber y que afecta a cada uno, sobre todo en lo que se refiere al cuerpo no solo como imagen sino también habitado por el empuje de lo sexual.

Mas allá de los cambios de valores, de la libertad sexual en que viven los adolescentes ¿podríamos arriesgarnos a decir que no hay nada nuevo bajo el sol? ¿Qué es lo que no cambia?

El objetivo del curso que presentaremos es dialogar con la clínica y los obstáculos que se presentan en la actualidad en nuestro quehacer como analistas.

Los conceptos fundamentales de psicoanálisis, acuñados por el descubrimiento freudiano: transferencia, inconciente, pulsión y repetición, siguen siendo las herramientas con las que operamos pero merecen ser actualizados para que el psicoanálisis siga vigente como práctica.

El lugar del analista, como instrumento que favorece la subjetividad en juego en cada cura, enfrenta el desafío de inventar nuevas respuestas frente a las diversas manifestaciones del malestar actual.

La experiencia de un análisis es la oportunidad de un nuevo destino, el alivio de un sufrimiento que motiva la consulta, un nuevo modo de vivir lo pulsional.

La propuesta es recorrer el camino del saber a la invención apoyándonos y dejándonos enseñar por la clínica que se adelanta y nos lleva a interrogar y revisar la teoría en que nos apoyamos.

Tomaremos como pilares el aporte de Sigmund Freud y de Jacques Lacan en lo que se refiere al psicoanálisis como práctica que conserva su eficacia.

Creemos importante desempolvar, aggionar, dar vida a los conceptos para responder a los desafíos actuales con que nos enfrenta nuestra práctica enfatizando el lugar del analista como algo a revisar, interrogando nuestros saberes y promoviendo una invención que podrá ser leída por sus efectos. El Curso dará comienzo el próximo 10 de agosto en el Colegio y se llamará "Del saber a la invención. Desafíos de la clínica psicoanalítica con adolescentes". Colabora en su realización Silvana Facciuto.

*Miembro de EOL, de AMP, de Erinda.

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Money ?Hay discrepancia entre la sublimación y la práctica del analista?

K : Actualmente estoy preparando un libro sobre la contingencia en psicoanálisis. ¿En qué sentido Piazzolla se ha vuelto para usted un referente ineludible para el planteo de cuestiones teóricas en el cruce entre arte y psicoanálisis. En el caso del libro sobre Piazzolla, sigo los senderos de su música, con una cuidadosa abstención del psicoanálisis. T : Por otro lado, su trayectoria es conocida por su trabajo en torno a recuperar la metapsicología freudiana desde una perspectiva ensayística.

El libro, publicado por la editorial Letra Viva, es una reedición corregida y aumentada de uno de los trabajos clásicos de este autor.

 

Kuri es profesor de la Facultad de Psicología y ex-Director de la Maestría en psicoanálisis de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Profesor invitado en los Posgrados de la Universidad del Litoral, Buenos Aires, Mar del Plata, Nueva York e Italia, colaborador de la revistas Kaos, Redes de la Letra y Conjetural.

 

Entre sus libros se cuentan: Piazzolla, la música límite; La argumentación incesante; Ensayo de las razones (en colaboración con J. B. Ritvo). Esta es la conversación que mantuvo respecto de su último libro Estética de lo pulsional. Lazo y exclusión entre psicoanálisis y arte.

 

Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

T : Estética de lo pulsional es un libro ambicioso, destinado a fundamentar un doble proyecto: por un lado, reconducir hacia los fundamentos sensibles del sujeto; por otro lado, plantear la posibilidad de una estética psicoanalítica, ¿cómo surgió y qué alcance tuvo en la serie de sus otros libros?

CK : Efectivamente, es ambicioso, lo que equivale a decir que los objetivos iniciales se trastornan por todos lados. Por ejemplo, los fundamentos sensibles del sujeto, como usted señala, me obligó a reconsiderar lo que se repite sobre la percepción y la motricidad en Freud, a interrogar las relaciones entre las pulsiones parciales y las sensaciones, y recién allí observar lo que nos entrega una frase como la de (Walter) Benjamin: Lo que llamamos arte sólo comienza a dos metros del cuerpo. Es decir, lo que termina ocupando el primer plano es el cuerpo y las pulsiones, no el sujeto. Por otro lado, no creo que podamos hablar en sentido positivo de una estética psicoanalítica; en todo caso, lo que el psicoanálisis altera de la crítica estética, volviéndola más estética y crítica, no más psicoanalítica.

 

T : El libro convive con su interés por la música de Astor Piazzolla (hasta ha publicado un libro titulado La música límite, sobre este compositor). ¿En qué sentido Piazzolla se ha vuelto para usted un referente ineludible para el planteo de cuestiones teóricas en el cruce entre arte y psicoanálisis?

K : Hay un diálogo entre los distintos libros, pero en este caso, como usted dice, existe un contrapunto entre Piazzolla, la música límite y este libro. El carácter físico, a la vez que escriturario, que contiene la música de Piazzolla, ha operado como impulso princeps para concebir cómo se incuban pasiones inéditas a partir del estilo, de una estética, de algo artificial en definitiva; pero lo que Estética le dedica explícitamente a Piazzolla son dos páginas. Este libro trata de indagar fundamentalmente el discurso psicoanalítico en sus puntos de contacto y en sus imprescindibles puntos de exclusión con el arte. En el caso del libro sobre Piazzolla, sigo los senderos de su música, con una cuidadosa abstención del psicoanálisis.

 

T : Por otro lado, su trayectoria es conocida por su trabajo en torno a recuperar la metapsicología freudiana desde una perspectiva ensayística. Aquí su nombre se reúne al de otros rosarinos indispensables, como Juan Bautista Ritvo, Alberto Giordano, etc. ¿qué tipo de argumentación implica el ensayo psicoanalítico?

K : La metapsicología, con el concepto de sublimación, se encuentra en el centro de los problemas de Estética de lo pulsional. Pero al tener la sublimación el peso de lo desterrado de la metapsicología, ese rasgo ya ofrece un indicio de la negatividad con que interviene sobre el corpus metapsicológico. Hay discrepancia entre la sublimación y la práctica del analista. Además, efectivamente, la intervención de la metapsicología hay que vincularla con su vigencia como lazo en la conversación entre psicoanalistas, que en parte es la  temática de la materia que dicto en la Facultad de Rosario. Ahora, si bien la afinidad con estos amigos que menciona -que también son para mí, maestros-, podría cifrarse en la cuestión del ensayo, me parece que implica algo más amplio, proyectos comunes que atañen a una concepción del psicoanálisis.

 

T : Asimismo, durante muchos años usted estuvo a la cabeza de la Maestría en Psicoanálisis de la UNR, y es conocido por su participación en el espacio universitario como profesor titular, ¿qué relaciones encuentra entre psicoanálisis y universidad (cuando para muchos se trata de espacios excluyentes)?

K : Con la maestría, que sería uno de esos proyectos, se intentó establecer un espacio en que lo universitario encoja su imperio metodológico, y aceptar que la indagación psicoanalítica involucra un estilo en la producción del saber, el que encontramos en los historiales de Freud, en las llamadas obras metapsicológicas, en los Seminarios y Escritos de Lacan, que difícilmente desemboquen en un método, pero que nos llevan a alterar el formato académico de las investigaciones. No deja de ser una mala junta, pero son interesantes sus consecuencias. Por otra parte, ¿qué no lo sería cuando el psicoanálisis se cruza con su exterioridad?

 

T : ¿Qué curso siguieron sus trabajos, sus intereses, después de estos libros?

K : Actualmente estoy preparando un libro sobre la contingencia en psicoanálisis. A la luz de lo anterior, más allá que lo que me movió a esto es la cercanía, diría que privilegiada, que hay entre el psicoanálisis y la vida (por supuesto sé que esta palabra encierra un manojo de confusiones), en lo que se teje entre praxis e inconsciente, tengo la impresión de que tanto la estética, como en este caso la ética, son pliegues inherentes al discurso psicoanalítico que, de distinto modo, le hace lugar a infiltraciones benéficas; es así como en este caso el nombre principal es el de (Jean-Paul) Sartre.  

Télam
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?Siempre escribí con lo que tengo delante de mis narices?

Paso períodos sin escribir, no es que estoy siempre escribiendo. No es algo muy original, pero a muchísimos escritores les pasa, sobre todo a los que no estamos escribiendo permanentemente. Empezó psicoanálisis mucho antes de que empezara a escribir, cuando lo más común es que sea en simultáneo o posterior a la escritura, ¿no. Los más jóvenes escriben sin estar pendientes de si hay una teoría que habilite lo que están escribiendo.

Una pregunta puede ventilar un mundo hilvanado por la poesía, el asma, el psicoanálisis, la teoría, la política, las voces ajenas, los sueños. ?¿Cuándo acabará la novela de mi vida para que empiece su realidad??, se lee en el epígrafe del nuevo poemario de Tamara Kamenszain, El libro de los divanes (Adriana Hidalgo), que cuenta con un prólogo de María Moreno. ?¿Escribir y asociar libremente/ tienen algo que ver?/ Se lo tengo que preguntar a la que seguramente hoy/ se va a quedar callada./ Lo primero que hago cuando me acuesto/ es quejarme quiero que me tenga lástima/ pero cuando sintonizo otra frecuencia y un poco salvaje/ un poco naïf ella concluye/ ?esto que dijo es para escribirlo?/ ya sé que lo que destella en el diván/ sobre la página va a dar vergüenza ajena?, confiesa esta voz del poema en primera persona que no deja de interpelarse con cierta saña (?¿me analizo sin remedio para sentirme joven/ o escribo para remediar mis libros viejos??) sin que le importen las respuestas. Como si el estado de interrogación permanente mitigara la ?bicicleta del tiempo? o pudiera burlar el discurso fechado.

?La vulgata imagina el psicoanálisis como peligroso por arrastrar a la razón pulsiones oscuras e imágenes ambiguas que sólo el misterio preservaría para la poesía. Es exactamente lo contrario, ya que el saber que un poeta saca del diván a la vereda no es el del capital de conocimiento ni el del archivo abierto sobre seguro de la novela familiar del neurótico reescrita. Como que el psicoanálisis, la literatura, la teoría y política son la materia poética de Tamara Kamenszain, materia que no la hace recibirse porque nadie tuvo nunca un diploma de poeta, como tampoco de lector y escritor: en la escritura son todos estudiantes crónicos?, plantea Moreno en el prólogo titulado ?La musa freudiana?. Kamenszain sorteó un fantasma que acecha cada vez que una poeta compila su obra: el temor de no volver a escribir, que no haya otra línea, otro verso, otro poema. Ella publicó La novela de la poesía, su poesía reunida, en 2012. ?Siempre escribí con materiales íntimos, personales, con lo que tengo delante de mis narices, nunca con la imaginación o inventando mundos ficcionales?, cuenta la poeta a Página/12.

El libro de los divanes, organizado en cinco capítulos, comienza con un poema que extiende el territorio inicial de preguntas: ?¿Será entonces que cuando escribo yo ventilo/ las quejas, las falencias, las taras/ que aparecen y desparecen al ritmo/ de mis sucesivos análisis??.

?¿Entonces escribir es ventilar?

?Ni me había dado cuenta de que usé ese verbo. Ventilar es algo vinculado con el asma. Incluso los médicos te dicen: ?este medicamento la va a ventilar?... ¡Qué bárbaro!, pero no me di cuenta cuando lo escribí. No fue adrede. Ventilar también lo usás cuando un lugar está muy cerrado y hay que airearlo. Escribir no es ventilar en el sentido de desahogarse, aunque a veces también lo pueda ser. Si querés escribir para los otros, tenés que hacer un trabajito que te vuelve a ahogar. Decís: ?Ay, dios mío, ¿cómo hago para que esto me salga y le interese a los otros y no sea un puro ventilarme yo??. Escribir evidentemente es muy catártico. Pero la reescritura implica un estado de responsabilidad con el otro. Aparece la convivencia con el lector y ahí es otro estado de ventilación: ahí hiperventilo (risas).

?¿Cómo surgió la idea de escribir El libro de los divanes?

?Estaba por salir La novela de la poesía, y una amiga que quiero mucho, pero que tiene comentarios punzantes, me dijo: ?Cuidado con eso de la obra reunida porque después no escribís más nada; te paraliza?. Me pregunté si la obra reunida dejaría algo abierto y, además, tenía la gran duda sobre si incluir mi primer libro, De este lado del Mediterráneo. No releo mis libros porque releo mucho mientras los escribo, pero después no quiero ni verlos, porque me da una fobia extrema y no me gustan. Tener que enfrentarme con mi primer libro de mis veintipico fue terrible. ¿Para qué ponerlo? ¿Podría perfectamente no ponerlo en mi obra reunida? Algunos amigos que lo habían leído me decían que tenía que estar. Entonces empecé a hablar un poco de esto en la terapia: si seguiría escribiendo después de mi obra reunida y qué haría con mi primer libro. En un bar al que suelo ir, me puse a anotar lo que hablaba con mi analista. Y así empezó el libro.

?¿Por qué no aparecen los nombres de los analistas?

?No los voy a escrachar (risas). Cuando fui a la presentación del libro de Fogwill, La gran ventana de los sueños, estaba uno de los analistas, Jorge Palant. Fogwill ya había muerto y me acuerdo que ahí recordé que yo muchas había pensado en escribir sobre mis analistas. A mi analista actual, que es de la que más hablo, le dediqué un ensayo que salió en un libro colectivo. Hay una cosa entre ficción y no ficción, y es bueno lo que me pregunta, porque hay personas que nombro y otras que no nombro o soy más discreta. No sé por qué. Ahora, ya habiendo salido el libro, me doy cuenta de que un libro que me marcó mucho fue Poemas, de Osvaldo Lamborghini. En uno de sus primeros poemas le habla a su analista: ?Analista/ Analista/ Analista/ Paula,/ el malentendido se da desde el comienzo/ Su rol tiene un nombre: anal-ista/ Pero su relación con el analizado es/ es oral?. ¡Ese es Osvaldo! Me había impresionado mucho que le hablara a la analista por el nombre. Qué osado que es este loco, pensé. Se ve que lo tenía como una influencia muy velada.

?¿Ninguno de los poemas que escribió, antes de este libro, está dirigido a alguno de sus analistas?

?En uno de los poemas cito un pedacito de un poema del ?86: ?Se interna sigilosa la sujeta...? En ese poema, que era hermético, porque en esa época escribía re barroca, estaba hablando de mi segundo analista, porque estaba hablando de cómo otro escucha un sueño que le contás, pero eso lo entendía sólo yo. Ahora que volví a leer ese poema de la sujeta me di cuenta de que era sobre interpretar un sueño.

?Es curioso que justamente uno de sus poemas más conocidos por la ?sujeta? quiera aclararlo, ¿no?

?Es una deuda con el lector. Me impresionó que ese poema esté en tercera persona; ?la sujeta? es como un personaje que armé. Pero no sé, no tengo mucha idea (risas).

??Si Evita viviera sería Montonera gritábamos/ con mi amiga Agata cuando en el balcón de Gaspar Campos/ apareció Perón y dijo lo que dijo.? Este verso tiene algo de confesión, de ?yo estuve ahí?, un registro que no es frecuente en su estilo, ¿no?

?. El libro mismo de la respuesta en otro poema: ?Cuando volvimos de Gaspar Campos cansadas transpiradas/ yo estaba escribiendo De este lado del Mediterráneo/ y nunca se me hubiera ocurrido consignar aquel presente./ Para parecer más grande me inventé/ un pasado, un mito de origen la infancia judía/ como leyenda bíblica los Beatles descubiertos/ en Israel cuando escuchaba una radio árabe./ No Perón, no Evita, ni siquiera Montoneros,/ mi vida era la novela de mi vida/ y la realidad un invento de los otros?. Esas cosas eran demasiado realistas y yo estaba en contra del realismo. En aquella época, para mí la literatura pasaba radicalmente por otro lado. Ahora encuentro otras maneras de consignar la realidad sin ser tan barroca ni pedagógica.

?¿Su familia supo que simpatizaba con el peronismo?

?. Mi viejo, que era socialista y gorila, estaba absolutamente en desacuerdo y me decía: ?Ya vas a ver, te vas a arrepentir?. Pero fueron muy tolerantes, mis viejos, a pesar de que ellos tenían convicciones muy firmes tanto respecto del judaísmo como del socialismo. Deben haber sufrido, sin que yo me entere tanto. No se mostraban como víctimas y eso se los agradezco.

?No hay épica ni heroísmo respecto de los años ?70, pero tampoco cae en esa especie de escepticismo y cinismo tan peligroso, ¿no?

?Creo que no, por lo menos no quise eso. Lo que sí me importa es no mistificar nada, esa cosa de que el pasado es mejor y blablablá... El arte justamente es el que borra los estereotipos; está para eso, para disolverlos. Cuando creíste que algo era definitivo, viene un Picasso y te pone un ojo acá y otro acá y te disolvió la idea de que una cara es de determinada manera.

?¿Cuál fue su primera experiencia con el psicoanálisis?

?Empecé a ir por el asma. Yo tenía ataques muy fuertes de asma. Cuando tenía 15 o 16, alguien más avivado me dijo que a lo mejor el asma era psicosomático. Y le dije a mi papá de empezar terapia. Y como era él, con esa cosa del socialista comprensivo, me dijo que no estaba de acuerdo, que no creía en eso, pero que si yo quería, él me lo iba a pagar. Y ahí empecé y me di cuenta de que no iba por el asma (risas).

?Empezó psicoanálisis mucho antes de que empezara a escribir, cuando lo más común es que sea en simultáneo o posterior a la escritura, ¿no?

?, es cierto, tiene razón.

?Aparece en el libro la cuestión de dejar el análisis, un hecho que no excluye o clausura la posibilidad de volver. ¿Nunca dejó de analizarse?

?, dejé muchas veces. Cuando viví en México, dejé cinco años. Muchos amigos argentinos se analizaban, pero a mí ni se me ocurrió en México. Estaba en otro momento de mi vida, con chicos chiquitos. He dejado períodos largos. Pero siempre está eso de que uno puede volver. Muchas veces pienso que no voy a escribir más, por eso cuando salió la obra reunida el comentario de esa amiga dio en un nudo: no se me va a ocurrir nada... No es algo muy original, pero a muchísimos escritores les pasa, sobre todo a los que no estamos escribiendo permanentemente. Paso períodos sin escribir, no es que estoy siempre escribiendo. Pero a la vez sé que puedo volver. La puerta está abierta. Siempre fui comparada con algunos compañeros de generación, pero soy más exigua, escribo más breve. Eso me preocupa o me da vergüenza: ¿por qué lo mío es tan breve? A veces me digo ?qué lindo sería escribir un libro de largo aliento, muy ventilado?. Pero la verdad es que no me sale.

?¿Intentó escribir poemas más largos?

?. Este libro intenté seguirlo un poco más, pero me vino el final y se cerró solo. Es algo que no puedo manejar... Me acuerdo de que Luis Chitarroni, que era mi editor en Sudamericana, agarraba el original que yo le llevaba con una mano, como si lo pesara, y me decía: ?Es más o menos igual que los otros (risas)?.

?¿Por qué eligió citar un verso de Juana Bignozzi: ?Tarde nací para las ideas en que nací??

?Me parece una maravilla. La admiro muchísimo en cuanto a cómo supo y sabe trabajar con la realidad. Juana es un ejemplo, como (Joaquín) Giannuzzi, pero ella más porque es mujer y su subjetividad aparece mucho. Ella es muy desmitificadora y fue muy iluminadora para esa parte del libro donde se cruza lo íntimo y lo público, política y literatura. Esos cruces me parece que hoy, las generaciones más jóvenes, lo hacen naturalmente y no pretenden ni escandalizar, ni pasar un mensaje heroico ni nada de todo eso. Los más jóvenes escriben sin estar pendientes de si hay una teoría que habilite lo que están escribiendo. Mi generación estaba más pendiente de la teoría; necesitábamos alguien que nos autorizara.

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Sports Sin cuerpo

La mujer sometida sexualmente por un represor en un campo de concentración y exterminio, ¿tiene un cuerpo. Desde otra perspectiva, se puede afirmar, como lo han hecho pensadores muy valiosos sobre la Shoa, que en un campo de concentración es imposible elegir.Pero para el psicoanálisis, el sujeto siempre elige. Lo que cada uno elige en un ámbito así, como elección inconsciente, no como voluntad consciente sino como elección orientada por las fijaciones infantiles, es el modo de padecimiento.

Hubo un intenso debate, en los organismos de derechos humanos y entre una cantidad importante de ex prisioneros de los centros clandestinos de detención durante la última dictadura cívicomilitar argentina, en el período 1976-1983. Las mujeres que habían tenido encuentros sexuales (si se los puede llamar así, cuestión que debatiré) fueron denigradas por muchos de sus ex compañeros. Los epítetos fueron: putas, quebradas, vendidas, traidoras, inmorales. El texto de Miriam Lewin y Olga Wornat Putas y guerrilleras ha sido un valioso aporte a este debate. La variedad de experiencias disímiles es tan vasta y contundente que rechaza considerar los epítetos denigrantes. Esos insultos se orientan en la perspectiva de que las secuestradas elegían someterse sexualmente, develando así su moral revolucionaria quebrada, traicionada. Desde otra perspectiva, se puede afirmar, como lo han hecho pensadores muy valiosos sobre la Shoa, que en un campo de concentración es imposible elegir.

Pero para el psicoanálisis, el sujeto siempre elige. ¿Qué quiere decir elegir? ¿Y qué quiere decir elegir en ese contexto? Alguien puede elegir morir para acabar con el tormento, mientras que otro puede elegir soportar cualquier padecimiento, para no morir.

Además, para el psicoanálisis la elección nunca es consciente, más bien siempre es inconsciente.

En un campo de concentración, que es una maquinaria dirigida a abolir la humanidad en una persona, a reducirla a un objeto como desecho, ¿puede sostenerse la dignidad del sujeto del inconsciente que elige? Lo que cada uno elige en un ámbito así, como elección inconsciente, no como voluntad consciente sino como elección orientada por las fijaciones infantiles, es el modo de padecimiento. Si el tormento que se aplica es igual para todos, el modo de sufrimiento es absolutamente singular.

No hay, en un campo de concentración, otra elección que no sea ésa.

Por otro lado, si la experiencia concentracionaria produce una devastación del yo del sujeto, ¿esta devastación no es correlativa a la pérdida del cuerpo como tal? No me refiero al organismo, sino al cuerpo como lo entiende el psicoanálisis. El cuerpo que se puede tener o no. La mujer sometida sexualmente por un represor en un campo de concentración y exterminio, ¿tiene un cuerpo? Afirmo que no está su cuerpo, el que ella tenía, en ese acto. Acto cruel, que conjuga aún más la pérdida del cuerpo.

El ejemplo más patético de ese perder el cuerpo es lo que Primo Levi, en Si esto es un hombre, describe como una conducta que algunos realizaban en el extremo de sus penurias en el campo de concentración: un balanceo ?corporal?, sin motivo ni intencionalidad. Estaban reducidos a un organismo ya casi sin vida. Habían perdido el cuerpo. Contaban como cuerpo con ese balanceo autístico. Nada más.

Esas mujeres que eran abusadas, luego de todo tipo de tormentos ?picana eléctrica, submarino, amenaza de fusilamiento, comiendo muy poco y comida degradada, sin ninguna higiene, encapuchadas, sin privacidad, sin nombre?, ¿tenían un cuerpo? Quizás algunas aún conservaban algún testimonio de cuerpo. Esas sentirían asco, odio, pudor, vergüenza, mortificación. Las otras, nada. Una nada absoluta del sin cuerpo. Aquí no acontece el crimen después del abuso, sino que se deja subsistir ese organismo al que se lo despojó de la humanidad. Subsistir, hasta que llegue la orden de asesinarla.

El violador solitario, que ataca en la calle, se dirige a una que tiene un cuerpo. Su goce es apropiárselo. Por eso muchas veces el acto culmina con la muerte de la abusada. Pero fundamentalmente goza degradándola, promoviendo la angustia de la víctima. Si pensamos al campo de concentración, como un lugar donde reina la ?ley de hierro? tal como la concibe Lacan, o sea un ámbito donde se presentifica el retorno en lo real de lo forcluido, no hay allí posibilidad de tener un cuerpo, solo la reducción a un estado de desecho.

Por lo tanto, el abuso llamado ?sexual? es en verdad un modo de presentificación de una pasión, que opera sobre el sin cuerpo de la secuestrada. Por eso ya no busca degradarla, sino ofrecerle ese desecho a su dios oscuro.

* Profesor de psicoanálisis en la Facultad de Psicología de la UBA. El texto pertenece al libro Consecuencias subjetivas del terrorismo de Estado.

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Sports Los juguetes rabiosos de las letras

La continuación será bajo el título: "Los juguetes rabiosos de la literatura y del psicoanálisis". En los dos primeros martes de junio: los días 7 y 14, Marcos Esnal, miembro de la École Lacanienne de Psychanalyse hablará sobre: "Freud, Ferenczi, Lacan y Perrier. Acerca de la actualidad de sus controversias. Una vuelta por la confusión de lenguas". El Ciclo del Derecho y del revés continuará en julio en su horario habitual de los martes, a las 19.30, en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa.

El Ciclo del Derecho y del revés continuará en julio en su horario habitual de los martes, a las 19.30, en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. La continuación será bajo el título: "Los juguetes rabiosos de la literatura y del psicoanálisis". En los dos primeros martes de junio: los días 7 y 14, Marcos Esnal, miembro de la École Lacanienne de Psychanalyse hablará sobre: "Freud, Ferenczi, Lacan y Perrier. Acerca de la actualidad de sus controversias. Una vuelta por la confusión de lenguas". Esnal, al respecto de sus conferencias dice: "En el trascurso de dos reuniones intentaré argumentar un pasaje de problemas entre dos generaciones de analistas. Sándor Ferenczi, entre 1920 y 1933, propuso a Freud, en un intercambio epistolar inédito en español, algunas preguntas relativas a la eficacia del psicoanálisis. La redacción del "Diario clínico" en 1932 da cuenta de esto, y nos permite preguntarnos si no habrá sido más freudiano que Freud en sus preocupaciones de esa época. ¿El psicoanálisis cura a los pacientes? ¿Los cuida? ¿Los auxilia? ¿Qué espera -pregunta Ferenczi en su artículo "Confusión de lenguas entre el niño y el adulto"- a quienes son recibidos en análisis por quienes nunca se analizaron? ¿Sirven de algo las preocupaciones de Ferenczi en un tiempo el actual donde la confusión respecto de qué es el psicoanálisis gobierna tanto este asunto que los llamados acompañantes terapéuticos se dividen entre los que interpretan y los que apuntan a las vivencias, por citar un solo tópico de la exitosa política confusional del freudolacanismo rosarino?".

Continúa Esnal: "François Perrier recibió en los años 50 una indicación de Jacques Lacan: leer a Ferenczi. Por todos lados se encuentran las citas que Lacan hizo de los trabajos que publicó el húngaro: la respuesta que formuló a Perrier luego de un tramo de lectura es, lo veremos, tremenda. El trabajo de Perrier (cuyos seminarios de los que hablaremos también esperan traducción) llevará a Wladimir Granoff a decir que fue 'el único ferencziano'. Lacan y Ferenczi tenían preocupaciones comunes, según Bernard Casanova: 'Ambos se plantearon las mismas preguntas pero llegaron a resultados absolutamente diferentes, incluso opuestos'".

Por otra parte, Carlos Solero 21 hablará el martes 21 sobre "Roberto Arlt, interpretación y ficción" y Angel Fernández lo hará el 28 sobre "Arlt, precursor de Freud". Ambos desplegarán sus lecturas. La entrada al ciclo es libre y gratuita.

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