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Sexualidades desquiciadas

Debido al alto costo de estos procedimientos, hoy estas prácticas sólo se registran en varones de alto poder adquisitivo. La noción de perversión, cuando se la liga a prácticas no hegemónicas y en una línea de dirección única acerca del estatuto de la diferencia sexual, impide percibir lo patológico en lo nuevo, transformando, de hecho, lo nuevo en patológico. Hasta hace muy poco, en el psicoanálisis han existido teorías acerca del sujeto y acerca de .

Los aportes de la articulación entre el psicoanálisis y los estudios de género pueden focalizarse en relación con varios desafíos actuales:

a) Los cambios producidos en los roles, ideales y configuraciones deseantes de las feminidades y masculinidades.

b) Las transformaciones en las relaciones de poder entre los géneros en la vida cotidiana.

c) La aparición de una multiplicidad de configuraciones y situaciones familiares que ponen en cuestión la relación entre formación de pareja y parentalidad: las familias ensambladas (los míos, los tuyos y, a veces, los nuestros), el impacto de las nuevas tecnologías reproductivas, separaciones en el curso de embarazos, separaciones y tenencias compartidas de niños muy pequeños (incluso menores de un año), la monoparentalidad por opción, la homoparentalidad, la parentalidad compartida sin constituir una pareja, entre otras.

d) La visualización del campo de las prácticas de la diversidad sexual, que incluye las prácticas de sexualidad por fuera de lo heteronormativo y de la bipartición identitaria en géneros. Ello, desde el campo de las y los propios actores, se denomina LGTTB (lesbianas, gays, travestis, transexuales y bisexuales).

e) La articulación entre las nuevas técnicas reproductivas (fertilización asistida, alquiler de vientre, donación de óvulos y esperma, entre otras) y las decisiones reproductivas: alargamiento de la edad de procreación en mujeres, la opción por la monoparentalidad. El deseo de hijo/a puede así separarse de la existencia de una pareja basada en la diferencia sexual.

Tradicionalmente el psicoanálisis ha partido de la idea de que todo psiquismo normal y sano debe articularse en torno del reconocimiento de la diferencia sexual y ésta se conforma de manera binaria, con sólo dos casilleros: femenino o masculino. Sin embargo, es posible pensar formas diversas de desarrollo de la psicosexualidad que, no necesariamente en el campo de la psicopatología, proponen en acto un desquiciamiento de la diferencia (Ana M. Fernández, ?Tiempos out of joint. ¿La diferencia desquiciada??, en Las lógicas sexuales). Si nos enfocamos en la línea de las relaciones de poder entre los géneros y la construcción de la subjetividad femenina, podemos tomar como acervo las reformulaciones sobre la femineidad que ha hecho el psicoanálisis desde la perspectiva de género:

a) El cambio desde la consideración del masoquismo como núcleo de la femineidad a la concepción del masoquismo, en la femineidad, como un desarrollo de erogeneidad que se constituye en el marco de relaciones de dominación.

b) La revisión de la idea de la insuficiencia del superyó femenino y del supuesto menor aporte de las mujeres a la cultura. Esta concepción fue especialmente desarrollada por Carol Gilligan en su revisión de los modos específicos de formación de la conciencia moral en mujeres (C. Gilligan, ?In a Different Voice?, Cambridge, Harvard University Press, 1993).

c) La envidia del pene, que ha pasado a ser considerada como envidia del lugar social masculino y no del atributo a través del cual se lo imaginariza.

d) El cambio en la concepción de la histeria femenina, que comienza a ser considerada como una solución de compromiso entre el narcisismo de género femenino y las prácticas de sexualidad en un histórico social patriarcal. Esta solución de compromiso tiende a un ejercicio de la seducción con una inhibición de la práctica concreta de la sexualidad en el momento anterior a aquel en que, bajo el sistema patriarcal, se produce la caída de la estima hacia la mujer: la consumación de la relación sexual (Emilce Dio Bleichmar, El feminismo espontáneo de la histeria). En síntesis, seducir y no consumar para mantenerse valiosas.

e) La revisión de la idea del deseo de hijo como modalidad privilegiada de constitución de la adultez normal en una mujer: esto permite, por una parte, considerar esta modalidad de deseo de hijo como un efecto imaginario de la relación entre maternidad y femineidad construida históricamente en la modernidad (N. Chodorow, El ejercicio de la maternidad, 1984; E. Badinter, ¿Existe el amor maternal?, 1981; A. M. Fernández, La mujer de la ilusión, 1993); y, por otra, visibilizar los diversos modos de entrada en la madurez de las mujeres que, por imposibilidad o por opción, no ejercen la maternidad.

Otro aspecto revisado desde la perspectiva de género en el psicoanálisis es la ausencia de una teoría explícita acerca de la masculinidad. Hasta hace muy poco, en el psicoanálisis han existido teorías acerca del sujeto y acerca de ?la femineidad?. Esto es efecto de lo que puede considerarse como falologocentrismo: la homologación de la experiencia de los varones a la de todos los seres humanos, mediante la constitución de un sujeto universal.

Veremos a través de algunos ejemplos cómo las cuestiones planteadas operan en el día a día.

Perversión. La noción de perversión, cuando se la liga a prácticas no hegemónicas y en una línea de dirección única acerca del estatuto de la diferencia sexual, impide percibir lo patológico en lo nuevo, transformando, de hecho, lo nuevo en patológico. Rescato dos aportes contemporáneos para mirar de otro modo lo perverso hoy. Uno es el de Louise Kaplan (Perversiones femeninas. Las tentaciones de Emma Bovary, 1995), quien señala que los estereotipos de género son lugares en los cuales se pueden esconder, depositar (¿o apuntalar?) las perversiones. Silvia Bleichmar, en Paradojas de la sexualidad masculina, propone identificar lo perverso con relación al estatuto del otro en el psiquismo: se ubicaría, más allá de la práctica en sí, donde el otro aparezca objetalizado y no como un semejante.

Maternidades lésbicas. Michel Tort en El fin del dogma paterno, invita a pensar el Padre como una construcción histórica, solidaria de las formas tradicionales del dominio masculino que asegura a los padres varones el monopolio de la función simbólica. Por lo tanto, el fin de un padre, el del patriarcado occidental, es el fin de un mundo, no el fin del mundo. Las formas de devenir sujeto y el ejercicio de las funciones que participan en ese devenir son históricas y constituyen el lugar de las relaciones de poder entre los géneros.

Paternidades gay. Existe en el imaginario una idea de que ?no es bueno? que los varones manipulen el cuerpo infantil en la infancia (idea concerniente a una representación de la sexualidad masculina como algo imparable y sin ética, que pervertiría el cuerpo infantil al estar a cargo de los cuidados primarios). Juan Carlos Volnovich (?Generar un hijo: la construcción del padre?, en I. Meler y D. Tajer (comps.), Psicoanálisis y género) señala que los varones, para generar nuevas prácticas de paternidad, deberán vérselas, como lo han hecho históricamente las mujeres, con la no imposición de la sexualidad adulta en los cuerpos infantiles. Esta imposición, en caso de producirse, introduce en el psiquismo infantil un plus imposible de tramitar y facilita la instalación traumática, como indica Silvia Bleichmar en La subjetividad en riesgo. Por lo tanto, la desconfianza que aún hay acerca del efecto en las niñas y los niños de que los varones adultos realicen los cuidados primarios, sumado a que se sospecha doblemente de los varones homosexuales, debe ser discutida para avanzar seriamente en la comprensión de estas nuevas prácticas. Ello lleva nuevamente a ponderar la diferenciación crítica entre patología, prejuicios y resistencias.

Deseo de hijo sin partenaire. a) Mujeres buscando tener hijos solas: cabe consignar que siempre hubo mujeres que criaron hijos solas; lo nuevo consistiría en que ahora la elección aparece como manifiesta. Desde la matriz patriarcal es posible que se confunda con narcisismo lo que pudiera ser un acto de autonomía. En realidad, mujeres narcisistas que deciden tener un hijo sólo para sí pueden existir en familias nucleares heterosexuales en las que el varón sólo es valorado como inseminador y proveedor. Esto no quita que, aunque políticamente podamos estar a favor de que una mujer decida tener sola un hijo, identifiquemos lo patológico que pueda presentarse en esa situación. Puedo citar el caso de una mujer que me consultó para que la apoyara psicológicamente en el curso de una fertilización asistida que quería realizar para tener sola un hijo o hija, con lo cual yo simpatizaba y estaba dispuesta a acompañar profesionalmente: pero, en el curso de las entrevistas para discernir el marco de trabajo, advertí en ella dificultades serias para emprender un proceso de maternidad, en cualquier situación en que éste se diera. Se lo expresé señalando que podía acompañarla pero en el marco de una terapia más abarcativa, y ella honestamente me respondió que no estaba dispuesta. b) Varones buscando tener hijos solos: tampoco es nuevo que varones quieran tener un hijo o hija para ellos, más allá de con quién lo tengan. Lo nuevo es el sinceramiento de ese deseo y la posibilidad para materializarlo que ofrecen las técnicas reproductivas y el alquiler de vientre. Debido al alto costo de estos procedimientos, hoy estas prácticas sólo se registran en varones de alto poder adquisitivo. Para ver sus efectos en modos de crianza tendremos que observar cómo evoluciona esta tendencia.

* Miembro del Foro de Psicoanálisis y Género de APBA. Texto extractado del trabajo ?Diversidad y clínica psicoanalítica: apuntes para un debate?, que integra el libro La diferencia desquiciada, de Ana M. Fernández (comp.), recientemente publicado por Biblos.

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Arts ?Si el goce es lo más singular, la pretensión de universalizarlo es desconcertante?

Por ello creo que tenemos que ser precisos al abordar lo femenino que conviene a cada analizante, al psicoanálisis mismo, a la civilización. Las hizo en el marco de una argumentación precisa que iniciaba con una afirmación: El psicoanálisis cambia, lo cual no es un deseo, es un hecho.  El psicoanálisis advierte que la urgencia para los seres hablantes no es sólo la instantaneidad del tuit, la inmediatez de un like o la respuesta masivamente rápida de Google.

El libro, publicado por la editorial Grama, cuenta con trabajos de Elisa Alvarenga, Beatriz Palacio, Marina Recalde, Luis Salamone, Alicia Arenas, Gustavo Stiglitz, Fernando Vitale y Ana Ruth Najles, entre otros.

 

Vigano es licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires (UBA), vivió en España y en la actualidad es miembro de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

 

Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

 

T : ¿Cómo enlazar los textos reunidos en (H)etéreas con las Jornadas Anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), Bordes de lo femenino?

V : Las Jornadas Anuales tenían un título bello e inquietante sobre todo en su primera parte, que convoca a reflexionar un poco, porque justamente de lo que se trata en la perspectiva psicoanalítica es de que eso que llamamos lo femenino no tiene bordes, no tiene límites, no establece un plano, no es un lugar que pueda enmarcarse ni contabilizarse. Las recientes Jornadas de la NEL (Nueva Escuela Lacaniana) también tomaron lo femenino como eje de su convocatoria bajo el título Lo femenino no es solo asunto de mujeres. El pivote irreductible de un análisis, haciendo nuclear la noción de lo femenino en la cura analítica y, por ende, en la posición del analista que deviene -al menos puede devenir, no es obligatorio para todos, pero es la única vía posible para aquellos que consienten a esa posición- al final de un análisis. Me gusta en este sentido la referencia un poco poética al mar, del que no se puede decir con certeza donde empieza o dónde termina pero eso no impide en absoluto zambullirse en sus aguas, navegarlas, que venga un tsunami y produzca estragos... incluso a veces decir esto no es el mar; el mar es Otra cosa, y seguir buscándolo... Hay un personaje de un libro llamado Océano mar de Alessandro Baricco, que dedica su vida a realizar mediciones para poder precisar un cierto perímetro del mar.

 

Es un modo de abordarlo del lado masculino. Bordes en plural, como el título de las jornadas de la EOL, sugiere, apunta a esta cuestión nodal, pivote -como dicen los colegas de la NEL- que implica abordar/bordar/bordear lo femenino. Pero lo femenino, ¿sería lo mismo que la feminidad -que en términos freudianos siempre remite a la sexualidad femenina? Es una pregunta que hay que hacerse a la hora de privilegiar entonces el estatuto de lo femenino en los avatares de la sexuación, puesto que estrictamente hablando eso femenino no es sexual -no en los términos a los que estamos acostumbrados-, pero afecta a la vida sexuada de los hombres y las mujeres quienes no tenemos otro espacio para habitar el mundo que no sea como seres sexuados, sea de la manera que cada quien encuentra y aun en los modos más variables que cada civilización en su hora permite, promueve, inventa.

 

Lo femenino es una zona sin marcas, inhabitable en esta perspectiva para nosotros -seres habitados por el lenguaje-; un mapa incógnito de un territorio sin nombre y asimismo innombrable, pero en el que habita un goce del que se puede tener noticias. El ser hablante no puede habitar allí, pero de eso tiene noticias. Es un nuevo modo incluso de pensar el inconsciente, que se encuentra en la última enseñanza de Lacan. Eso que no se sabe pero de lo que se tiene noticias ya no como retorno de lo reprimido sino con otro estatuto, que concierne a hombres y mujeres, y eso concernido es el cuerpo, que también cambia de estatuto. Sin dudas esto conecta también a los textos reunidos en esta compilación con lo que será el próximo Congreso de la AMP: El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI. Con el título (H)etéreas quisimos evocar tanto el plural de las mujeres, el singular de lo femenino, el ruido de las palabras con las que contamos para decirnos sujetos y el silencio con el que contamos para no decirnos universalmente, sino una por una -habrá que ver cómo. Evocamos ese silencio y su presencia en la H, referencia inequívoca a lo hétero como eso mudo que bajo el equívoco de femenino, resulta irreductible de un modo de pensar el goce para hombres y mujeres.

 

T : ¿Cómo podría caracterizarse la experiencia de lo femenino en la época de la inexistencia del Otro?

V : Es una pregunta interesante porque lo primero que me hace pensar es si la experiencia de lo femenino -lo femenino tal como lo estamos trabajando- puede estar afectada por la noción de época -cualquiera sea la época, incluso la del Otro que no existe. En todo caso, creo que es la experiencia lo que puede verse afectada por los estigmas de una civilización, porque la noción misma de época para el psicoanálisis está determinada por los modos en que las civilizaciones intentan no hacer lugar a lo heterogéneo, a la alteridad, a la otredad que lo femenino presentifica.

 

Lo femenino es un campo abierto por Lacan en el psicoanálisis para recuperar en la práctica misma la idea de que las mujeres no constituyen un universal y que esto afecta a hombres y mujeres, niños y niñas, porque por ejemplo todos -hasta nuevo aviso-, somos hijos de una mujer. En este sentido hay una heterogeneidad radical, en tanto es de origen. Un made in diferente del freudiano. No se trata solo -aunque es sumamente importante- de cómo se deviene una mujer -Freud y Lacan trabajan esto a su manera- o cómo un hombre aborda a una mujer -toda otra vía que podemos seguir también desde Freud a Lacan-, sino cómo, desde la perspectiva del goce, nuestros modos sexuados de vivir, hunden sus raíces en esto que llamamos lo femenino. Es una lectura posible para la indicación Detrás de la madre, buscad a la mujer y que nos concierne a todos los seres hablantes. (Jacques-Alain) Miller recuerda muy bien que esto no es algo nuevo en la historia.

 

Lo que Lacan sitúa como La mujer no existe -para lo cual escribe el La tachado- fue dicho de muchas maneras, la mayoría poéticas, desde tiempos lejanos. Por eso hay que entender que la novedad, si es que la hay, es fundamentalmente para el psicoanálisis y los psicoanalistas, quienes a su vez son instados una y otra vez por Lacan para que den cuenta de su acto en el horizonte de su época. El Otro que no existe pone en el tapete dos cuestiones fundamentales: la que Miller ha nombrado como el ascenso al cénit del objeto a, es decir la exaltación del goce, en su vertiente plus de gozar -solitario y un poco idiota-, en detrimento del amor y del deseo; y de la mano de este ascenso, el orden de hierro del lado femenino: para todos el (mismo) goce. Un oxímoron aplastante pues si el goce es lo más singular que encontramos, la pretensión de universalizarlo por la vía del derecho o la reivindicación se vuelve un imperativo desconcertante. Si observamos en detalle la propuesta de las fórmulas de la sexuación del lado femenino arriba, lo que nos sugiere Lacan es que al no haber una excepción que funde el todo del universal -la lógica del todo y la excepción- se funda el campo del no-todo, cuya primera formulación es taxativa: no existe ninguno que no. Esto que no es un todo, es un empuje a la diversidad paratodista.

 

El infinito de la diversidad puede pecar de ser inesperadamente homogeneizante en tanto iguala las diferencias: todos podemos decir lo que querramos, total a nadie le importa lo que decimos, con los efectos de apatía que esto puede promover. Pero puede resultar aún más feroz y esto es algo que reconocemos en nuestros tiempos. Asistimos a ciertas versiones del otro que no existe, del fracaso del significante para tratar el goce, mucho más cruentas. Recordaba en otro texto un ocurrente título del ya fallecido periodista y escritor mexicano Carlos Monsiváis: Apocalipstick, libro en el cual da cuenta de la catástrofe de la humanidad leída desde la Ciudad de México, donde dice por ejemplo: Acudan al fin de la especie con los labios flamígeros, los propios del beso de la despedida.

 

La muerte, Freud lo había advertido en El motivo de la elección del cofre: presenta su doblez: la diferencia absoluta, radical, (una forma de héteros inapelable) respecto de la vida, pero al mismo tiempo su implacable homogeneización. En todo caso, la novedad con que Lacan trae toda su elucubración sobre lo femenino tiene como consecuencia clínica recuperar su punto de irreductible, de imponderable, de ineludible, pero para abrir las vías de un hacer posible -uno por uno, una por una- del lado de la vida. Como nos ocurre con otros términos, compartimos lo femenino, la feminidad y este campo semántico con muchas disciplinas. Por ello creo que tenemos que ser precisos al abordar lo femenino que conviene a cada analizante, al psicoanálisis mismo, a la civilización. El libro es un intento de recuperar algunas de estas precisiones, manteniendo el espíritu de la conversación y el debate, es decir, no pretendiendo ninguna última palabra.

 

T : ¿Podrías ampliar el concepto de tiempo real que promueven las nuevas tecnologías de la comunicación, en oposición al tiempo lógico de un análisis?

V : El primero de los textos compilados, que además es de mi autoría, toma justamente este tema. Aunque quizás un poco más orientado a la perspectiva del tiempo en un análisis y a su uso, distinto del uso del tiempo en la vida cotidiana; como sea, me pareció pertinente explorar qué podemos extraer de la relación entre el tiempo y lo femenino si pensamos, dicho rápidamente, en un tiempo que no es como todos los demás, pero que además desde Lacan, no puede ser estandarizado. Siempre llamó mucho mi atención la particular relación que las mujeres tenemos con el tiempo. Basta con esperar a alguna en esos nunca bien ponderados 5 minutitos -para cortar una llamada, para arreglarse antes de salir, para llegar a una cita, etcétera- para darnos una idea de esto. Pero no sólo en lo risueño que esto puede tener en la comedia de los sexos.

 

Hay toda una dimensión de temporalidades que atraviesan a las mujeres desde temprana edad: ritmos, reglas, períodos; más rápidas estadísticamente en ciertos procesos madurativos, más tempranas para envejecer también, lo cual alimenta una industria inagotable que batalla contra esa flecha cronológica; tiempos biológicos, tiempos de gestación, etcétera, que marcan muy fuertemente sus cuerpos por un lado, mientras que por otro sienten un cierto fluir que atraviesa esos cuerpos y esos tiempos, y que no se deja atrapar en los relojes con facilidad. Cierta inadecuación -así, entre comillas, con toda la dignidad que esto tiene para nosotros- entre las mujeres y el tiempo cronológico, me hizo pensar algunas cuestiones que planteo y que intento estirar hasta la posición del analista y su relación con lo femenino.

 

Retomando tu pregunta, cierto modo de concebir la feminización del mundo tiene que ver con la pretensión de horizontalizar también el tiempo. Todo ocurre como en tiempo real. Y si no, no tiene importancia. Lo que no sucede en tiempo real estaría out por default. Las nuevas tecnologías permiten una transmisión on line que ilusiona en términos de tiempo real. No es fácil distinguir en vivo y en directo qué es lo que hay de vivo y de directo, y eso es una conmoción importante en la historia de la humanidad, de la cual todavía no podamos evaluar cabalmente sus consecuencias. No obstante, parece crucial distinguir lo que las tecnologías promueven como un tiempo real -que no es tal, al menos no como pensamos el tiempo real en el psicoanálisis- de un achatamiento de los tiempos lógicos tal como Lacan los planteó. Achatamiento que se da fundamentalmente en el segundo tiempo lógico, el tiempo de comprender, lo que implica que vivamos en un mundo temporalmente compactado, atrapado entre la inmediatez, el instante y la simultaneidad. Un mundo en el que los datos vuelan y los cuerpos se constriñen a una reducción cada vez más vigilada?

 

El psicoanálisis advierte que la urgencia para los seres hablantes no es sólo la instantaneidad del tuit, la inmediatez de un like o la respuesta masivamente rápida de Google. Es la urgencia de satisfacción correspondiente a la dimensión libidinal que sí conoce el tiempo -real- que la inmediatez, el instante y la simultaneidad pretenden borrar. Se tratará entonces de no desconocer esta urgencia, sino alojarla advertidos de su causa. Miller se pregunta con prudencia si no se ha operado una forclusión de la noción de tiempo, y nos insta a seguir a Lacan en su propuesta de estudiar al tiempo desde su perspectiva real. El tiempo lógico de un análisis tiene que considerar esta dimensión real del tiempo, aquella que marca los cuerpos libidinalmente, y mueve a la urgencia subjetiva y a la dimensión del acto.

 

T : ¿Qué puede decir de particular el psicoanálisis de orientación lacaniana respecto al fenómeno -global- del femicidio o feminicidio?

V : Podríamos retomar lo que conversamos en la pregunta 2 para ubicar algo del fenómeno del femicidio o feminicidio -en el libro hay un artículo que justamente habla de estas dos acepciones del concepto, el por qué, la historia, etcétera, en la época del Otro que no existe. Creo que el ataque sistemático a las mujeres -y a los niños, por razones que también se exploran aunque de una manera tangencial en el resto de los textos reunidos, existió desde siempre.

 

Podríamos decir que ésta es la raíz de la conocida consigna: las mujeres y los niños primero, que de todos modos pertenece a otra época. Dicho con cierto humor, si hay que dar la orden de salvarlos primero, es porque claramente se los querría tirar primero del barco... Sin embargo, tomando un texto de 1938, que no deja de sorprender por su actualidad, Los complejos familiares en la formación del individuo, vemos cómo Lacan condiciona el declive social de la imago paterna -lo que muchos años después conduce a esta idea del Otro que no existe- al retorno sobre el individuo de efectos extremos del progreso social, ocaso que se advierte en nuestros días en la colectividades que más padecen estos efectos: concentración económica, catástrofes políticas. Estas me parecen buenas coordenadas para acotar el enfoque sobre el tema de la violencia contra las mujeres, aunque creo también que tenemos mucho más para investigar sobre todo en América Latina.

 

T : ¿Cómo ubicar el cuerpo de mujer en un tiempo histórico en el cual la indistinción es un atributo y una reivindicación política?

V : Hay un apartado en el libro dedicado exclusivamente a la cuestión del cuerpo de mujer, tema que a su vez tuvo un lugar destacado en el pasado Encuentro Americano de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana, de cuyo trabajo surgieron algunos de los escritos aquí compilados. Efectivamente como dices nos encontramos en un tiempo histórico en el que se acoge, se recibe e incluso a veces se promueve la indistinción como una especie de nuevo atributo, que podría adicionarse a la división sexuada que conocemos. En algunos lugares del planeta la idea de un tercer sexo, como casilla posible de completarse, ya tiene su lugar. Pero justamente es en esos términos que antes comentábamos, completar casillas para que todos encuentren su lugar no importa cuál sea; que todos tengan su documento en forma, sin importar qué documenta tal documento. Hay que poder distinguir la reivindicación de un cierto modo de gozar -por ejemplo, a alguien puede gustarle mucho un partenaire con rasgos andróginos y eso puede formar parte de su condición erótica-, de una reivindicación política a secas, cuyas causas -y efectos- tiene una lógica distinta de la que en todo caso la política del psicoanálisis sostiene.

 

Nos interesa sobremanera el devenir de la civilización y su/s política/s, tanto hacia adentro del psicoanálisis como hacia afuera de los consultorios: intentamos hablar la lengua del Otro social, a veces mejor, a veces peor. Pero, como dice Miller, lo hacemos para decir justamente lo que el Otro no quiere escuchar o no puede escuchar fácilmente. Nos interesan las legislaciones y sus efectos en la subjetividad. También las intervenciones científico-tecnológicas sobre los cuerpos tanto para volverlos indistintos, unisex, y/o asexuados, como para resaltar casi hasta el grotesco sus diferencias en múltiples cirugías de variado tenor y responsabilidad.

 

En los trabajos reunidos bajo el apartado Cuerpo de mujer, cada autor con su estilo dio cuerpo, valga la expresión, de diferentes maneras a esta noción que es sin lugar a dudas, una construcción. Hay incluso referencias clínicas que avalan los recorridos en algunos casos. Se trató de ir desnudando el cuerpo de mujer, quitándole de a poco los atributos -tomando tu expresión- que a primera vista podrían parecer propios de lo femenino, para ir llegando si es que esto es posible, a aquello que haría particularizable y más aún subjetivable un determinado cuerpo como cuerpo de mujer. Hay una hipótesis en juego y es que cuerpo de mujer es aquel en el cual lo doble -no lo indistinto sino todo lo contrario, lo que hace diferencia- juega especialmente su partida: la dimensión fálica, simbólica, que se ordena en torno de la transmisión de una falta; y la dimensión real del agujero, en lo que éste tiene de abierto.

 

Esto me hizo pensar en las figuras de lo etéreo con lo cual se ha identificado  y se identifica muchas veces a las mujeres y lo mudo, hétero y nada etéreo del goce. En la articulación de la falta -simbólica- y el agujero o la nada -real- de la cual las mujeres parecieran estar más cerca, e incluso como dice (Eric) Laurent, es de esa nada que tienen que construirse un ser, tenemos una plataforma para pensar la propuesta del próximo ENAPOL El imperio de las imágenes y estudiar lo que de esto se anuda -o no- con el registro imaginario. Hay un escrito muy interesante en el libro que explora el cuerpo de mujer según cada uno de los registros, en la enseñanza de Lacan.

 

T : Finalmente, ¿cuál es la posición de la mujer (de las mujeres) respecto del consumo masivo de pornografía por parte de cantidad de sujetos impotentizados por el avance profesional, sexual, etcétera, de quienes muchas veces pueden ser sus partenaires?

V : ¡Esa pregunta dejaremos que la respondan las mujeres! Me limitaré a retomar al respecto algunos señalamientos que Miller ha hecho en el discurso de cierre del último congreso de la AMP en París, hace unos meses, en los que tomaba esta cuestión para presentar el tema de trabajo del siguiente congreso, haciendo algunas referencias explícitas a la pornografía. Las hizo en el marco de una argumentación precisa que iniciaba con una afirmación: El psicoanálisis cambia, lo cual no es un deseo, es un hecho.

 

Es precisamente entre Victoria -la época victoriana- contexto histórico de la invención del psicoanálisis, y la difusión masiva del porno en la actualidad que Miller elige situar un cambio de época. Y dice que la paratodización puede resultar aplastante. Es cierto que los hombres son el sexo débil respecto de la pornografía, porque ceden a ella con más facilidad. Del lado de sus esposas, amantes, partenaires que es a lo que apunta tu pregunta, el abanico de respuestas va desde considerarlo una traición hasta aceptarlo como un entretenimiento sin consecuencias, incluyendo muchas veces el consentimiento a compartir ciertos espacios de este entretenimiento con el partenaire entusiasmado con el porno.

 

Pero el punto de mayor interés que sitúa Miller al poner un acento preciso en el tema de la pornografía en el siglo XXI es que lo que se pone en juego en esta escopia corporal es la provocación a un goce bajo la modalidad plus de gozar -de la que hablamos hace un rato-; modo transgresivo, precario, solitario y silencioso, pero que se difunde de maneras incalculables a escala planetaria gracias a las nuevas tecnologías y redes virtuales, lo que no duda en llamar una omnipresencia del porno a comienzos de este siglo. ¿Qué es lo que esta omnipresencia del porno señala, indica, trasmite incluso celebra? Que la relación sexual no existe. Queda al psicoanálisis tomar a su cargo una y otra vez las consecuencias que esto tiene para hombres y mujeres, niños y niñas, cada vez que algún avatar de la vida provoque en alguno un cierto malestar, un poco -o mucho- de angustia, una pregunta que pueda dirigir a un analista como partenaire. 

Télam
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Arts El doctor Lacan: Problemitas en el seminario

Una obra apta “para analistas, pacientes y civiles”.El doctor Lacan. Su ópera prima crea una historia que protagoniza el psicoanalista francés Jacques Lacan. Zunino se sorpren­de por la masividad que alcanzó Lacan: “Vinieron mu­chas personas que nada saben de teoría psicoanalítica ni son pacientes ni analistas, pero que saben quién es Lacan, en una versión pedestre, limitada. Según Zunino busca “poner a circular los significantes del psicoanálisis de un modo más libre y creativo”.

En la Argentina, después del pe­ronismo, el lacanismo es la ver­dadera primera minoría. Si juntan a pacientes, analistas y lectores, los lacanianos también son capaces de llenar la Plaza de Mayo”. Lo dice Pablo Zunino, autor y director de la comedia El doctor Lacan.

Zunino es psicoanalista, perio­dista, dramaturgo y crítico teatral. Su ópera prima crea una historia que protagoniza el psicoanalista francés Jacques Lacan. “Lo que traccionó al público fue el nombre Lacan -ironiza Zunino-; después, para que se sostuviera el interés, queremos suponer que algún valor artístico tiene”. Zunino se sorpren­de por la masividad que alcanzó Lacan: “Vinieron mu­chas personas que nada saben de teoría psicoanalítica ni son pacientes ni analistas, pero que saben quién es Lacan, en una versión pedestre, limitada. Saben que sus tratamientos están basados en el hablar, que el profe­sional no les dice qué deben hacer, ni les da tarea para el hogar ni objetivos por cumplir”.

El doctor Lacan surgió de una anécdota que cuenta que un día de 1969, el seminario que dictaba Lacan se quedó sin oyentes por una huelga de estatales en París. La situación le permite a Zunino mostrar el lado humano de una de las últimas grandes figuras del psicoanálisis. En la obra se mues­tra a un Lacan fuera del pedestal con sus miedos, ansiedades, pre­ocupaciones, caprichos y enojos. Es una suerte de retorno a aquel Lacan “jodón”, “que organizaba fiestas durante los fines de sema­na, le gustaba disfrazarse, cantar y bailar”; un Lacan olvidado por gran parte de sus seguidores locales.

El doctor Lacan es una obra divertida y comprometida con la difusión y transmisión del psicoanálisis. Según Zunino busca “poner a circular los significantes del psicoanálisis de un modo más libre y creativo”. Una obra apta “para analistas, pacientes y civiles”.

El doctor Lacan. Domingos 18 hs. Teatro La Come­dia. R. Peña 1062. Entrada: $ 130.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Diario Z
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Arts El doctor Lacan: Problemitas en el seminario

Una obra apta “para analistas, pacientes y civiles”.El doctor Lacan. Su ópera prima crea una historia que protagoniza el psicoanalista francés Jacques Lacan. Zunino se sorpren­de por la masividad que alcanzó Lacan: “Vinieron mu­chas personas que nada saben de teoría psicoanalítica ni son pacientes ni analistas, pero que saben quién es Lacan, en una versión pedestre, limitada. Según Zunino busca “poner a circular los significantes del psicoanálisis de un modo más libre y creativo”.

En la Argentina, después del pe­ronismo, el lacanismo es la ver­dadera primera minoría. Si juntan a pacientes, analistas y lectores, los lacanianos también son capaces de llenar la Plaza de Mayo”. Lo dice Pablo Zunino, autor y director de la comedia El doctor Lacan.

Zunino es psicoanalista, perio­dista, dramaturgo y crítico teatral. Su ópera prima crea una historia que protagoniza el psicoanalista francés Jacques Lacan. “Lo que traccionó al público fue el nombre Lacan -ironiza Zunino-; después, para que se sostuviera el interés, queremos suponer que algún valor artístico tiene”. Zunino se sorpren­de por la masividad que alcanzó Lacan: “Vinieron mu­chas personas que nada saben de teoría psicoanalítica ni son pacientes ni analistas, pero que saben quién es Lacan, en una versión pedestre, limitada. Saben que sus tratamientos están basados en el hablar, que el profe­sional no les dice qué deben hacer, ni les da tarea para el hogar ni objetivos por cumplir”.

El doctor Lacan surgió de una anécdota que cuenta que un día de 1969, el seminario que dictaba Lacan se quedó sin oyentes por una huelga de estatales en París. La situación le permite a Zunino mostrar el lado humano de una de las últimas grandes figuras del psicoanálisis. En la obra se mues­tra a un Lacan fuera del pedestal con sus miedos, ansiedades, pre­ocupaciones, caprichos y enojos. Es una suerte de retorno a aquel Lacan “jodón”, “que organizaba fiestas durante los fines de sema­na, le gustaba disfrazarse, cantar y bailar”; un Lacan olvidado por gran parte de sus seguidores locales.

El doctor Lacan es una obra divertida y comprometida con la difusión y transmisión del psicoanálisis. Según Zunino busca “poner a circular los significantes del psicoanálisis de un modo más libre y creativo”. Una obra apta “para analistas, pacientes y civiles”.

El doctor Lacan. Domingos 18 hs. Teatro La Come­dia. R. Peña 1062. Entrada: $ 130.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Diario Z
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People ?Lo femenino no es articulable por ningún discurso"

Eagleton ha leído con entusiasmo político a Zizek, Zizek explicita referencias al psicoanálisis de Lacan, y si el psicoanálisis va a producir santos, entonces eso va muy bien para renovar algún catolicismo de izquierda. Eso ya ha comenzado, pero la aventura es de largo plazo.T : Desde siempre, hay muchas mujeres en el psicoanálisis. No es tan fácil de seguir, porque al hacerlo Lacan define desde el psicoanálisis a esa figura, y se requeriría un largo comentario.

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El libro, publicado por la editorial Grama, reúne también las firmas de Eduardo Benito, Cecilia Gasbarro, Esteban Klainer y Cecilia Rubinetti.

Indart nació en Buenos Aires en 1943. Junto a Oscar Masotta y Eliseo Verón introdujo la semiótica y el estructuralismo de Claude-Lévi Strauss en diversos cenáculos intelectuales y es uno de los fundadores de la revista Lenguajes. Fue amigo de Fogwill y en la actualidad es miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

T:  En términos generales, ¿cuáles fueron los ejes de las discusiones de este año en vistas a la próxima reunión de la AMP?

I: El tema del próximo Congreso de la AMP, en 2016, sobre el inconsciente y el cuerpo hablante, es complejo, y está todo por desarrollar a partir de las elaboraciones últimas de Jacques Lacan. Creo que en  términos generales, durante 2014, se empezaron a trabajar los argumentos de la conferencia de Jacques-Alain Miller donde propuso el tema. Discutimos los alcances de desplazarnos de la noción de inconsciente de Freud hacia la de cuerpo hablante de Lacan como fundamental para sostener el psicoanálisis hoy. El análisis como desciframiento de las formaciones del inconsciente, y considerar éstas como retorno de lo reprimido, y a lo reprimido como representaciones sexuales inconciliables con los Nombres del Padre, está perimido. No sólo por razones teóricas, sino por la clínica que el psicoanalista enfrenta en la actualidad. La práctica analítica entre nosotros cambia, y cambia también respecto de lo que suponía una primera enseñanza de Lacan. Se trata de volver a forjar una lengua para nosotros, a partir de sus últimas elaboraciones. Eso ya ha comenzado, pero la aventura es de largo plazo.

T : Desde siempre, hay muchas mujeres en el psicoanálisis. La reunión pasada funcionó bajo el sintagma Bordes de lo femenino. ¿Podría explicar algo de este retorno en una época en la cual las mujeres también están siendo objeto de una violencia inédita?

I: Sí, hay muchas mujeres en el psicoanálisis, pero hoy no destacaría que sean muchas, sino simplemente el hecho de que las haya, y sin necesidad de ninguna lucha para adquirir un derecho. De la práctica inventada por Freud, y de las comunidades que se organizaron alrededor de ella, nunca surgió un obstáculo en contra del papel eminente que ahí han tenido y tienen las mujeres, sea como analizantes, sea como analistas. Eso debería sorprender, porque no es frecuente en otras prácticas. Así, que durante 2014 las diversas Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, durante sus Jornadas Anuales, hayan tratado con distintos matices la cuestión de lo femenino, y la nuestra, la EOL, bajo esa consigna de trabajo, Bordes de lo femenino, no me parece exactamente un retorno. Es un tema constante desde Freud,  un hilo fundamental de toda la enseñanza de Lacan, y algo crucial en la formación permanente de los analistas. Creo más bien que se trataba de efectuar una fuerte puntuación en nuestra comunidad internacional, y en este siglo, acerca de esto, a saber, que el hecho de que lo femenino no sea articulable por ningún discurso (incluido, por cierto, el de la ciencia) no quita que no pueda estar articulado, según acciones tan contingentes como insistentes, más la invención de dispositivos adecuados. Eso va contra la violencia de fondo, la de abolir lo femenino a partir de la organización biotecnológica y estadística de las sociedades.

T:  ¿Qué se quiere decir cuando se habla del inconsciente en el siglo XXI?

I: No sé si se habla, pero es verdad que lo decimos nosotros. Es una manera de señalar que, como ya lo mencioné, es preciso revisar la noción de inconsciente tal como la introdujo Freud, en otra época. Inconsciente nunca fue un término adecuado, porque lo no consciente en nada señala lo propio del descubrimiento de Freud. Seguramente cuando decimos el inconsciente en el siglo XXI queremos decir que necesitamos otro término para situar nuestro campo hoy, a contracorriente de la obra de Babel.

T: Curiosidad. Leyendo a Terry Eagleton, un ensayo que escribió sobre Slavoj Zizek, el inglés deduce -siguiendo a Lacan- que un fin de análisis prácticamente equivaldría a personificar, no sé si lo digo bien, la figura de un santo. ¿Esto es así? ¿Esto es así en el siglo XXI?

I: Parece difícil de creer para usted que el término santo, tan ligado a la religión y a la Iglesia (que siempre tuvo problemas con eso) vaya a terminar sirviendo para mostrar un algo de la posición del analista. Seguramente no fue el caso de Eagleton, dados sus antecedentes como pensador  y militante de alguna propuesta de catolicismo de izquierda junto a algo de marxismo. A él le habrá encantado. Ya son muchos los pensadores a quienes la referencia al psicoanálisis de Lacan les llega por vía indirecta, y ya tan indirecta que la referencia se pierde. Eagleton ha leído con entusiasmo político a Zizek, Zizek explicita referencias al psicoanálisis de Lacan, y si el psicoanálisis va a producir santos, entonces eso va muy bien para renovar algún catolicismo de izquierda. Ahora bien, no se trata de ninguna deducción. Lacan usó explícitamente la antigua figura del santo para ilustrar un aspecto de la posición del analista hoy. No es tan fácil de seguir, porque al hacerlo Lacan define desde el psicoanálisis a esa figura, y se requeriría un largo comentario.  Muy brevemente, el punto de contacto es el de un rechazo del goce, una sequedad respecto del goce, y esta posición permite a otros reubicarse en lo que los embrolla. También es de Lacan decir que se trata de una salida risueña del capitalismo, si se extiende, porque el capitalismo es lo insaciable del goce ilimitado.

T : ¿Cuál es su posición sobre el exceso de positividad del que habla el filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han, exceso que anularía el paradigma inmunitario y produciría una violencia neuronal (déficit de atención, fatigas crónicas, depresión, etcétera), cuadros de un sistema donde el que tiene la suerte de trabajar no sólo es explotado sino también sometido a imperativos superyoicos muchas veces mortíferos? Por supuesto, ¿cómo se entiende esto en el horizonte psicoanalítico?

I: En el horizonte psicoanalítico yo entiendo eso como otro ejemplo de lo que se puede esperar del discurso universitario, y sus límites. El sostén de Han es universitario. Se deben manejar las referencias a muchos autores sobre el tema, pero la descripción de los síntomas debe permanecer abstracta, y en el nivel en que lo manejan  los medios de comunicación. Esto es importante para que una tesis académica salte a bestseller. Luego hay que producir algún concepto propio para inscribirse como autor. Como lo hizo Bauman con la sociedad líquida, ahora tenemos la sociedad cansada, y el exceso de positividad. En  el caso de Han la versión es más paranoica, y lo neoliberal penetra en las neuronas de la gente para obtener explotados que se explotan a sí mismos. Se verá qué efectos tienen esas ideas, tan mercantilizadas como las otras, pero alentar el fantasma de lo malo absoluto, técnica más capital financiero, con su correlato, la pura víctima de eso, no es para mí, como psicoanalista, algo que pueda despertar la responsabilidad real en cada cual.

 

 

 

Télam
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Sports Money People Google homenajea a Anna Freud, pionera del psicoanálisis

El psicoanálisis definió su vida, que acabó dedicando su vida a la terapia de niños, convirtiéndose en la principal figura de la escuela vienesa. El último doodle de Google conmemora el nacimiento de Anna Freud, renombrada psicoanalista e hija del célebre Sigmund Freud. Dos años más tarde, a los veintisiete, ingresó en la Sociedad Psicoanalítica de Viena como psicoanalista de niños.

El último doodle de Google conmemora el nacimiento de Anna Freud, renombrada psicoanalista e hija del célebre Sigmund Freud.

Anna es considerada como una de las fundadoras de psicología infantil. El psicoanálisis definió su vida, que acabó dedicando su vida a la terapia de niños, convirtiéndose en la principal figura de la escuela vienesa.

La joven se inició en la psicología en 1920 cuando asistió como invitada al primer congreso internacional de posguerra en La Haya. Dos años más tarde, a los veintisiete, ingresó en la Sociedad Psicoanalítica de Viena como psicoanalista de niños.

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¿Es Anna Freud la madre del psicoanálisis?

MUNDO.- Hija del padre del psicoanálisis, Anna Freud se dedicó a la psicología infantil. , en clara alusión a la protagonista de la obra de Sófocles, hija de Edipo, quien se encontraba errante por Grecia y fue la guía de su padre hasta su muerte.Se la consideraba la madre del psicoanálisis porque a ella pasó la responsabilidad de preservar el espíritu de las teorías de su padre y la misión de velar por su futuro, considerada la sucesora de él por derecho propio.

MUNDO.- Hija del padre del psicoanálisis, Anna Freud se dedicó a la psicología infantil. Nació un 3 de diciembre de 1895 en Viena. Fue una psicoanalista austríaca que centró su investigación en la rama de esta ciencia abocada a la niñez.

Fue  la sexta y última hija del matrimonio de Sigmund Freud y Martha Bernays. Su madre estaba agotada física y mentalmente, por lo cual fue encargada a los cuidados de una institutriz católica llamada Josefine Cihlarz,  una joven con la que mantuvo un vínculo privilegiado.

La relación con su madre era distante y los sentimientos hacia su hermana Sophie, eran contradictorios pues se caracterizaba por ser la  preferida de su madre Martha y la más bonita de las hijas mujeres, condición que Anna trató de compensar con su avidez intelectual.

En 1918, comenzó a analizarse con su propio padre, análisis que se mantuvo hasta 1922 con una frecuencia de seis sesiones semanales. Freud centró este análisis en las fantasías y ensueños de flagelación como inhibidores del trabajo intelectual.

Su padre la llamaba "Anna Antígona?, en clara alusión a la protagonista de la obra de Sófocles, hija de Edipo, quien se encontraba errante por Grecia y fue la guía de su padre hasta su muerte.

Se la consideraba la madre del psicoanálisis porque a ella pasó la responsabilidad de preservar el espíritu de las teorías de su padre y la misión de velar por su futuro, considerada la sucesora de él por derecho propio. Murió en Londres el  9 de octubre de 1982. (Redacción El Intransigente)

El Intransigente
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¿Anna Freud era el ?demonio negro? de su familia?

MUNDO.- El padre del psicoanálisis, alternaba los apodos para dirigirse a su sexta hija, Anna Freud, a la vez la más pequeña. Freud centró este análisis en las fantasías y ensueños de flagelación como inhibidores del trabajo intelectual.Cumplió con creces la misión de mantener el legado de su padre, se abocó de lleno al desarrollo del psicoanálisis para niños y cuidó de su padre hasta la muerte de éste.

MUNDO.- El padre del psicoanálisis, alternaba los apodos para dirigirse a su sexta hija, Anna Freud, a la vez la más pequeña. La llamaba Annerl pero por su carácter díscolo y excéntrico desarrollado en la intimidad familiar, la llamaba también "demonio negro?.

También se refería a ella como Anna Antígona, aludiendo a la hija que guía a Edipo al final de sus días, cuando era un mendigo ciego y errante en las calles de Grecia. Pese a lo que muchos se empeñaron en creer, Anna Freud no traicionó la herencia teórica de su padre, orgulloso de su discurso y del rumbo pedagógico que tomaron sus estudios psicoanalíticos.

Y es que Anna Freud se propuso el reto -y lo cumplió- de ahondar, contemplar, estudiar y sacar conclusiones contundentes de esa arista del psicoanálisis que dejó su padre sin pulir y estudiar su  aplicación a la educación de los niños.

En 1918, había comenzado a analizarse con su propio padre, análisis que se mantuvo hasta 1922 con una frecuencia de seis sesiones semanales. Freud centró este análisis en las fantasías y ensueños de flagelación como inhibidores del trabajo intelectual.

Cumplió con creces la misión de mantener el legado de su padre, se abocó de lleno al desarrollo del psicoanálisis para niños y cuidó de su padre hasta la muerte de éste. (Redacción El Intransigente)

El Intransigente
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La verdadera relación de Anna Freud con su emblemático padre Sigmund Freud

Las cartas comienzancon un «Mi querida Anna» o «Querido papá», y dejan vislumbrar igualmente cómoen los inicios del psicoanálisis esa práctica se probaba en los círculos de losiniciados y en familia.«Mirándote me doy cuenta de lo viejo que soy, porquetienes exactamente la misma edad que el psicoanálisis. Ni Mathilde,Martin, Olivier, Ernst y Sophie -hermanos de Anna- pasaron por el diván del«padre del psicoanálisis».Hace unos meses vio la luz el libro «Sigmund Freud, AnnaFreud.

MUNDO .- Anna Freud, la hija del psicoanálisis guardaba una fuerte relación con Sigmund Freud su padre, hecho que se manifestó de formacontundente: fue la única de sus seis hijos a los que analizó. Ni Mathilde,Martin, Olivier, Ernst y Sophie -hermanos de Anna- pasaron por el diván del«padre del psicoanálisis».Hace unos meses vio la luz el libro «Sigmund Freud, AnnaFreud. Correspondance 1904-1938»- publicación de la correspondencia inéditamantenida por ambos- en la que se evidencia que más allá de un lazo familiar,existía entre ellos un interés terapéutico.El mismo permite, según su editorial, descubrir detalles deese doctor en medicina e investigador, considerado el padre del psicoanálisis,tanto en su vida cotidiana como en su faceta profesional. Las cartas comienzancon un «Mi querida Anna» o «Querido papá», y dejan vislumbrar igualmente cómoen los inicios del psicoanálisis esa práctica se probaba en los círculos de losiniciados y en familia.«Mirándote me doy cuenta de lo viejo que soy, porquetienes exactamente la misma edad que el psicoanálisis. Los dos me habéiscausado preocupaciones, pero en el fondo espero de tu parte más alegrías que dela suya», llegó a decir Sigmund a su pequeña en 1920. (Redacción El Intransigente)

El Intransigente
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Anna Freud, digna hija del psicoanálisis

Pero Anna Freud fue mucho más queeso: fue la hija del psicoanálisis, su digna heredera. En ella seevidencia que más allá del lazo familiar había un objetivo terapéutico.Con las cartas se comprueba cómo el psicoanálisis marcó a lamenor, que se implicó en la Asociación Psicoanalítica Internacional. Anna se convirtió en la figura más destacada yprincipal representante de la escuela de Viena.

MUNDO .- Fue su hija más pequeña. Pero Anna Freud fue mucho más queeso: fue la hija del psicoanálisis, su digna heredera. También fue su pacienteentre 1918 y 1924.Su relación con su padre estuvo marcada, transversal yverticalmente, por el psicoanálisis, hecho que marcó sus vidas y losinmortalizó en las páginas de los libros del mundo.Guiada por la admiración que tenía de él, centró su carreraen la terapia de menores. Anna se convirtió en la figura más destacada yprincipal representante de la escuela de Viena. Razón por la cual Google hadedicado su Doodle al 119º aniversario del nacimiento de Anna Freud.La empatía de Sigmund con Anna se manifiesta en un hechocontundente: fue la única de sus seis hijos a los que analizó. Ni Mathilde,Martin, Olivier, Ernst y Sophie, hermanas de Anna, pasaron por el diván del«padre del psicoanálisis».Para comprender esta particular sintonía entre padre e hijase publicó hace unos meses la correspondencia inédita entre ambos. En ella seevidencia que más allá del lazo familiar había un objetivo terapéutico.Con las cartas se comprueba cómo el psicoanálisis marcó a lamenor, que se implicó en la Asociación Psicoanalítica Internacional. Ademásflirteó con algunos alumnos de su padre y acabó dedicada a la terapia demenores, llegando a ser en ese campo la principal representante de la escuelavienesa.

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La verdadera relación de Anna Freud con Sigmund Freud

Las cartas comienzancon un «Mi querida Anna» o «Querido papá», y dejan vislumbrar igualmente cómoen los inicios del psicoanálisis esa práctica se probaba en los círculos de losiniciados y en familia.«Mirándote me doy cuenta de lo viejo que soy, porquetienes exactamente la misma edad que el psicoanálisis. Ni Mathilde,Martin, Olivier, Ernst y Sophie -hermanos de Anna- pasaron por el diván del«padre del psicoanálisis».Hace unos meses vio la luz el libro «Sigmund Freud, AnnaFreud.

MUNDO .- Anna Freud, la hija del psicoanálisis guardaba una fuerterelación con Sigmund Freud su padre, hecho que se manifestó de formacontundente: fue la única de sus seis hijos a los que analizó. Ni Mathilde,Martin, Olivier, Ernst y Sophie -hermanos de Anna- pasaron por el diván del«padre del psicoanálisis».Hace unos meses vio la luz el libro «Sigmund Freud, AnnaFreud. Correspondance 1904-1938»- publicación de la correspondencia inéditamantenida por ambos- en la que se evidencia que más allá de un lazo familiar,existía entre ellos un interés terapéutico.El mismo permite, según su editorial, descubrir detalles deese doctor en medicina e investigador, considerado el padre del psicoanálisis,tanto en su vida cotidiana como en su faceta profesional. Las cartas comienzancon un «Mi querida Anna» o «Querido papá», y dejan vislumbrar igualmente cómoen los inicios del psicoanálisis esa práctica se probaba en los círculos de losiniciados y en familia.«Mirándote me doy cuenta de lo viejo que soy, porquetienes exactamente la misma edad que el psicoanálisis. Los dos me habéiscausado preocupaciones, pero en el fondo espero de tu parte más alegrías que dela suya», llegó a decir Sigmund a su pequeña en 1920.

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Al rescate de aportes silenciados

Los autores que indagamos en esta obra guardan esa particularidad, se trata de los primeros psiquiatras y neurólogos de niños que incorporaron tangencialmente al psicoanálisis y a aquellos psicoanalistas que lo abordaron entre 1922/1969. Esto conlleva una dificultad para con la apropiación de lo previo producido y para la creciente complejización y enriquecimiento que las creaciones y producciones merecen.

Maud Mannoni escribe en 1965 un artículo en el que hacía referencia desde París a una de las pioneras del psicoanálisis en la Argentina, Arminda Aberastury: "Las nuevas generaciones de analistas tienen predecesores desconocidos para ellos; algo -?las luchas de poder-? interrumpió la historia, y esperamos contribuir a reescribirla".

Esa es la principal intención del libro "Los Pioneros. Psicoanálisis y niñez en la Argentina. 1922?1969": construir un puente entre generaciones en lo que hace a la transmisión del psicoanálisis con niños en nuestro país. Producir hilvanes allí donde la dictadura de 1976 destruyó, silenció y produjo olvidos y traumas que reclaman recordar para reelaborar.

Al decir de John Berger, el pasado no está nunca a la espera de que lo descubran, ni se trata de vivir en él. Se trata más bien de un "pozo de conclusiones" del que extraemos ingredientes para actuar. Desde esta perspectiva, y en la búsqueda de registros, informaciones y relatos, intentamos buscar aquellas huellas singulares de la historia que nos permitieron acercarnos a una experiencia cuya transmisión había sido truncada en la imprescindible cadena intergeneracional que permite la renovación de la historia social.

El sepultamiento de la genealogía y su ubicación en la categoría de resto a ser eliminado produce un empobrecimiento para las posibilidades de producción de quienes pretenden continuarla, con sus obvias y necesarias discontinuidades.

Bajo la égida de la renegación de la historia, todo avance parece autoengendrado, sin referencias y sin la necesaria creación de un mojón en la historia. Se produce también en nuestro país una idea fuerte de dependencia de las producciones extranjeras; habida cuenta de que son ellas las que han logrado instalarse en el escenario occidental. La admiración y veneración genera una posición de pasividad frente a aquellos desarrollos que se conciben como ajenos, externos, respecto de los cuales solo cabe la repetición acrítica y a?histórica.

Nos encontramos con jóvenes que consideran descubrir o construir novedosos dispositivos de trabajo en el hospital cuando los mismos han sido sostenidos y creados tiempo atrás, con características diferenciadas por los tiempos. Esto conlleva una dificultad para con la apropiación de lo previo producido y para la creciente complejización y enriquecimiento que las creaciones y producciones merecen. Asistimos a la ciega repetición de citas llevadas a la categoría de axiomas de psicoanalistas más o menos actuales, plenamente descontextualizados del momento preciso de su formulación.

Eso requiere al mismo tiempo de una recreación y de una innovación que se construya en esa transición. Los autores que indagamos en esta obra guardan esa particularidad, se trata de los primeros psiquiatras y neurólogos de niños que incorporaron tangencialmente al psicoanálisis y a aquellos psicoanalistas que lo abordaron entre 1922/1969. Escogimos especialmente a aquellos que hubiesen introducido producciones y prácticas novedosas o vanguardistas: Lanfranco Ciampi, Telma Reca, Lydia Coriat, Eva Giberti, Arnaldo Rascovsky, Arminda Aberastury y Elizabeth Goode Garma.

Pensamos que el afán de "reescribir" nuevamente una parte de la historia implica tanto un intento de recuperación como la producción de una pérdida. Pérdida en el sentido del profundo pesar que produce pensar cuán importante es escribir la historia desde la mismísima actualidad. Supone también tomar conciencia de la relevancia de registrar los acontecimientos actuales para evitar las supresiones y deformaciones que se producen cuando ciertas fuerzas de poder se dedican a acallar la historia. En este sentido, si bien muchos libros se han quemado y muchísimas vidas se han perdido injustamente, el registro, la escritura, continúa siendo una forma de resistencia que deberíamos considerar con más frecuencia.

*Doctora en Psicología y especialista en Psicología Clínica en instituciones y comunidad.

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Arts ?Nietzsche no solo descubre sino que cede conceptos?

No se escucha, en el psicoanálisis, desde el sentido, o desde la creencia que una palabra es lo que significa. El psicoanálisis en su escucha no se distingue de la escucha de la música, menos si ahí se produce un sujeto. Pienso proyectar una compilación con los principales especialistas del psicoanálisis que vienen trabajando sobre el tema. Y qué otros libros planeás publicar.C : La colección surge casi como una ramificación al ir profundizando sobre la literatura y el psicoanálisis.

El libro, publicado por la editorial Letra Viva, inaugura una nueva colección, música y psicoanálisis, y lleva por subtítulo La filosofía de Nietzsche como música.

 

Cerruti es psicólogo,graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), supervisor y formador en el hospital José Tiburcio Borda. Entre otros libros, publicó Hablemos de angustias, Literatura y psicoanálisis y La voz en off.

 

Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

 T : Contame cómo se te ocurrió esta colección, y qué cuestiones en común podrían anudar la música al psicoanálisis. Y qué otros libros planeás publicar.

C : La colección surge casi como una ramificación al ir profundizando sobre la literatura y el psicoanálisis. Claro que el planteo no se fue armando sobre cualquier cosa -pues la diversidad es muy motivante (y casi agotadora también)-, sino en todo lo que se acerca a lo real. La literatura tiene ese orejear con el vacío (como el genial libro de José Ioskyn, Literatura y Vacío lo demuestra), con la ficción, con la verdad, y con muchos otros conceptos que surgen en una interrogación permanente. Pero encontré las respuestas de las preguntas que no me supe hacer con los poetas. Son ellos los que atraviesan el lenguaje y rompiendo el tiempo, el sentido, el logos, realizan algo suficientemente vital como para poder hacer en esta dirección: seguir viviendo sin el Otro. Las consecuencias de ello no me dejan indiferente. Decir que Dios ha muerto, y cortar allí la frase, es casi un modo de preservar al Otro. Pero seguir, como Nietzsche lo hizo, porque los hombres lo han matado es intentar algo con sus consecuencias. Eso, ciertamente, es un hacer del poeta. Y un hacer de poeta que tiene su actualidad? tanto como su urgencia. Si nos situamos en la música, lo sonoro, aquello donde el lenguaje se abre, allí nos encontramos con una de las creaciones más originales de Lacan, lo que este ha instaurado con su no-concepto: lalengua. Allí nos dirigimos porque eso tiene sus implicancias en el cuerpo, en el goce, en el sinthome, en aquello que nos acerca al hacer de cada quien con lo que se satisface y con lo que sufre, y no ya con el saber. Los psicoanalistas de orientación lacaniana no desoyen este sesgo, y es por eso que empezar a generar una colección que nos permita su apertura era inminente. Por eso, ya desde la colección de Literatura ? Psicoanálisis, me encontré con la dificultad de ir articulando lo que ya los poetas, los músicos, etcétera, vienen proponiendo. El campo está abriéndose? o como lo dijera Pizarnik: el poema se abre. Pienso proyectar una compilación con los principales especialistas del psicoanálisis que vienen trabajando sobre el tema. Ese libro tal vez sea una fuente de consulta, tal vez del problema.

T : En cualquier caso, ¿por qué arrancar por Nietzsche, más allá de que su primer gran libro haya estado dedicado a pensar la música?

C : Nietzsche es inseparable de la música, su filosofía también. Pero no siempre es lo mismo, su gusto cambió, y gracias a eso es que logró en su momento hacer su filosofía como música. Una cosa es escribir sobre música, sobre la problemática de la música, sobre la música como concepto, y otro es hacer música, que es lo que hizo Nietzsche cuando llevó su filosofía al canto, a su modo lírico de decir los conceptos. Sin esto, nuevamente, se estaría priorizando el pensamiento, los ideales a la vez que las abstracciones. Una y otra vez argumentar a favor de un Otro. Romper con el mismo no es tan soportable como se supondría, pero la fuerza de Nietzsche en su Zaratustra es clarísima. La capacidad creativa del hombre puede ser algo muy odioso, y seguramente tendremos listas nuestras defensas para censurarla. Nietzsche ha ido mucho más lejos que la gran parte de nuestros contemporáneos. Empezar por Nietzsche es también un modo singular de responsabilizarme de un síntoma, de una enfermedad. Nietzsche cambia, te cambia, me ha cambiado. No he podido aún sacármelo de encima. Creo, en ese sentido, que Freud y Lacan responden con silencio en ese mismo punto.

T : ¿Qué descubre Nietzsche en la música que pueda pensarse, elaboraciones mediante, por el psicoanálisis?

C : Nietzsche descubre que no hay ser, que toda es una gran ficción, que los hombres vivimos presas de fantasmas y construimos nuestras novelas para preservarnos, para insistir en una guía y un manual para la vida, en una moral. Pero la vida no tiene manual. El único ser que tolera Nietzsche es el ser en tanto creativo, en tanto instinto creativo (algo muy poco yoico por cierto). Nietzsche no descubre solamente, sino que da, cede conceptos para aquellos que quieran hacer con estos lo que les alcance el pellejo. Así lo entendió Foucault, así lo hizo Freud con el ello, con muchas de sus concepciones de repetición, etcétera. Nietzsche habla de sujeto, de inconsciente, habla de no valorar solo al yo. Eso produce una apertura de la que la música (así como todo arte) nos propone su expresión. Descubre que con la música se acabaron las jerarquías, que no hay una música mejor que otra. Eso es algo que el psicoanálisis enseña, desde ya, en el respeto del caso por caso, de lo singular, de no situar a nadie en el déficit.

T : La clásica división entre apolíneo y dionisíaco, ¿tiene alguna traducción psicoanalítica que no sea la del magma pulsional o la tributaria de Lévi-Strauss: la vibración de los significantes?

C : Creo que uno de los descubrimientos de Nietzsche es lo poco que se tuvo en cuenta el argumento dionisíaco en occidente. Aunque uno vaya con el otro, siempre la prioridad fue la visión apolínea de las cosas. Desde ya lo dionisíaco nos situaría en un cuerpo, en la embriaguez del cuerpo, en lo pulsional, en lo sin medida, en la locura? todas cosas a las que les tenemos el mismo miedo que Apolo? todo lo que se sale de la norma.

T : ¿Cómo pensar la idea de odio a la música (Pascal Quignard) por fuera de la tradición grecolatina?

C : Qué libro excelente el de Quignard, qué buen uso de la escansión, del decir. La música con la que se ha encontrado Quignard sin embargo ya no es sólo la de la tradición grecolatina. Ahí tenemos un costado (nuestra música actual principalmente), que no responde a sus criterios. Como a mí me gusta decir, lo que los negros han llevado a la música es algo que no estaba en aquella tradición. Digo en el libro que la música del siglo XX es aquella que se propuso tal vez no ser música, y responder con su obra (según el planteo de Diego Fischerman). Siempre hubo este decir, esto no es música, cada vez que algo nuevo sonaba. Todavía nos queda mucho por experimentar? muchos criterios que romper. ¿Y si estamos con la música como Heidegger propone como la fuente originaria de la poesía: el recuerdo de lo que ha de pensarse? Aún no pensamos? aún.

T : Finalmente, ¿cómo relacionar la escucha analítica con la escucha musical? ¿Eso es posible? Si lo fuera, ¿cómo?

- C : La escucha analítica no es sin la escucha musical, al menos desde el planteo de Lacan. Si la sonoridad es parte de las palabras, si la forma, el tono, el modo en que cada quien pronuncia las palabras, hacen que aquellas digan más de lo que se quiere decir, desde siempre eso estuvo implicado en el psicoanálisis como una elaboración musical. Freud no dejó de escuchar esas palabras que se apartaban de la oración, de la coherencia de lo que se venía diciendo? no dejó de perseguir la sonoridad en cada cosa dicha, y eso es una escucha musical. No se escucha, en el psicoanálisis, desde el sentido, o desde la creencia que una palabra es lo que significa? una palabra puede ser usada para significar cualquier cosa; el teatro lo demuestra, basta con poner un actor a pronunciar la palabra sí, y tal vez haga que ese sí tenga 40 sentidos distintos. El psicoanálisis en su escucha no se distingue de la escucha de la música, menos si ahí se produce un sujeto. El resto, el resto está mucho mejor dicho en el libro.

Télam
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