{country_name} ↓ TRANS_MENU
Elije tu ubicación:
Mi portadaMi portadaMi portada

¿Qué está pasando ahora?

Entrar Entrar con Facebook
Usuario o contraseña incorrectos!
1

"La escalada verbal del Gobierno es muy preocupante y no le hace bien al país"

Crédito: La furibunda carta que publicó en Facebook la presidente Cristina Kirchner el sábado pasado acusando a los fiscales que organizaron la multitudinaria marcha del 18F de "golpistas" y de pertencer al "partido judicial" sigue generando réplicas de los magistrados.Luego de las respuestas de Julio Piumato y José María Campagnoli, que rechazaron los dichos de la mandataria y hasta los calificaron de "disparate" (en el caso del titular del gremio de los judiciales), esta vez fue el turno del fiscal de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal, Ricardo Sáenz."La escalada verbal (del Gobierno) es preocupante. Se habla con mucha facilidad de golpe de Estado, en un país en el que no es gratis hablar de esto, porque los que tenemos algunos años nos acordamos de lo que es algo así, y hablar de golpismo judicial es realmente difícil de entender. Me parece que esto no le hace bien al país", sentenció en Infobae TV uno de los responsables de la marcha en homenaje al fiscal Nisman.En ese sentido, Sáenz defendió la carta abierta que la Asociación de Magistrados dio a conocer en respuesta a los dichos de Cristina Kirchner."Nosotros tuvimos un largo debate sobre si teníamos que contestar cada cosa que se dice, pero la acusacion de estar haciendo un golpe de Estado era una carga verbal que no podíamos no contestar", explicó Sáenz, quien dijo que era una obviedad tener que aclarar que no eran un partido político sino un poder del EstadoY añadió: "El único partido al que estamos adscriptos es al de la Constitucion. Cada poder tiene sus funciones y es importante que no se interfiera en los otros poderes".Sáenz dijo además que el kirchnerismo es el verdadero responsable de la "politización" de la Justicia, y aclaró que lo viene siendo desde hace un tiempo. "El Poder Ejecutivo quiso internvenir en la organizacion del Poder Judicial ya en el 2013, con la llamada democratizacion de la Justicia que la Corte Suprema declaró inconstitucional", dijo.Mencionó también al grupo Justicia Legítima, la agrupación de funcionarios judiciales ultra-K, a la que consideró "un grupo que opera en la Justicia" a favor del Gobierno y que "nació del Poder Ejecutivo".Por último, habló del escenario actual tras la marcha del 18F, y pese a calificarla de "emocionante", aclaró que si el acto "canalizó un descontento, no somos los fiscales los que tenemos que hacernos cargo de ese sentimiento social"."Una nueva marcha sería inimaginable, no le vengo ningún sentido", concluyó.
Infobae
25/02
19 Puntos
1

José María Campagnoli: "Es ridículo pensar que la intención es desestabilizar al Gobierno"

Campagnoli prosiguió con su respuesta a la Presidente y subrayó: "Nada más lejano a la realidad que interpretar lo que fue una convocatoria en homenaje a un fiscal muerto como el inicio de un partido judicial. Pensar que la intención fue desestabilizar al Gobierno es ridículo". Crédito: Adrián EscandarEl fiscal José María Campagnoli le respondió a la presidente Cristina Kirchner, tras una carta en la que la mandataria consideró que con la marcha del #18F nació el "partido judicial".
Crédito: Adrián Escandar

El fiscal José María Campagnoli le respondió a la presidente Cristina Kirchner, tras una carta en la que la mandataria consideró que con la marcha del #18F nació el "partido judicial". El fiscal contestó que "el único partido judicial que existe es el de Justicia Legítima", la agrupación kirchnerista. Y agregó: "Ellos si son verdaderos fanáticos que se presentan como fiscales militantes, que es todo lo contrario a lo que aspiramos los miembros del Poder Judicial, el cual debe ser totalmente apolítico".

Campagnoli prosiguió con su respuesta a la Presidente y subrayó: "Nada más lejano a la realidad que interpretar lo que fue una convocatoria en homenaje a un fiscal muerto como el inicio de un partido judicial. Pensar que la intención fue desestabilizar al Gobierno es ridículo".

En ese sentido, quien fue uno de los convocantes del #18F agregó: "No hay ningún problema de desestabilización. El juego democrático implica que el Poder Judicial controle. Pero estamos acostumbrados a un sistema presidencialista que avasalla al resto de los poderes. La discusión que debería haber en el Congreso no existe", consideró Campagnoli.

Durante una entrevista en Canal 26, el fiscal también aclaró que no busca involucrarse en política: "En lo personal no tengo ningún interés en una carrera política. Me gusta trabajar de fiscal".

Respecto de las investigaciones en curso que involucran al Gobierno, Campagnoli opinó que "este aluvión de causas por corrupción que están avanzando debe ser por un momento en el que la Justicia se dio cuenta que la estaban pisoteando. Tal vez ahora es una época en la cual muchos jueces y fiscales entienden que es un momento adecuado para avanzar con menos riesgo en determinadas investigaciones", aunque recalcó: "Eso no me parece bien. Yo siempre he hecho mis investigaciones en el tiempo que tocó hacerlas".

Días atrás, la oposición también reaccionó ante la carta de la Presidente. La diputada del PRO Laura Alonso afirmó que "lamentablemente, Cristina Kirchner no está a la altura de las circunstancias del cargo que ocupa". Para Patricia Bullrich, Cristina Kirchner "debe abandonar ese discurso y respetar la movilización". "Parece que la alegría y el amor que pregonaba le duró poco y volvió a la confrontación", señaló

diputada laura alonso tn
Infobae
25/02
19 Puntos

Campagnoli: "El llamado golpe está solo en la mente del oficialismo"

El fiscal José María Campagnoli aseguró hoy que "el llamado golpe o el intento desestabilizador está solamente en la mente del oficialismo" y replicó a la presidenta Cristina Fernández que "nadie quiere quebrar las instituciones, sino todo lo contrario".

Asimismo, Campagnoli dijo que le "da un poco de risa" que la mandataria se haya referido a un "partido judicial" porque "la asociación (kirchnerista) 'Justicia Legítima' desde hace un tiempo viene politizando la justicia, viene creando enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial, algo que no comparto".

En declaraciones a radio La Red, indicó que "el poder judicial debe ser apartidario, no está bueno ni el fanatismo ni los fiscales militantes, como algunos se proclaman" y añadió que "estamos acostumbrándonos desde hace un tiempo a una injerencia negativa del Poder Ejecutivo en el resto de los poderes". 

Consultado sobre si, como señalaron desde el kirchnerismo, hubo una utilización política de la marcha de homenaje a Nisman, realizada la semana pasada, Campagnoli contestó: "Yo, la verdad que no. Los fiscales desde ya que no: volvimos a los despachos a hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible".

"Más allá de los discursos lógicos y los comentarios esperables de cualquier político, no he visto a nadie que se haya parado al frente de la marcha y haya dicho 'yo quiero conducir el país, dar un golpe' ni nada por el estilo", agregó.

Según el fiscal, "el llamado golpe o el intento desestabilizador está solamente en la mente del oficialismo. Nadie quiere ni un golpe de Estado ni quebrar las instituciones, sino todo lo contrario: es una defensa a la democracia bregar por la división de poderes, por un poder judicial autónomo".

"Estamos acostumbrándonos desde hace un tiempo a una injerencia negativa del Poder Ejecutivo en el resto de los poderes. Los fiscales y los jueces que hace muchos años trabajamos en la Justicia y no pertenecemos a ningún partido y defendemos la independencia del Poder Judicial estamos diciendo 'basta de meterse, queremos hacer nuestro trabajo con tranquilidad, autonomía y libertad'", continuó.

Campagnoli remarcó que "la necesidad de hacer una marcha en homenaje a un fiscal de la Nación muerto en circunstancias violentas fue algo que surgió espontáneamente de algunos fiscales que nos comunicamos".

"Acá no existe un estado de deliberación o de movilización permanente de fiscales o de jueces que estén pensando qué pasos conviene dar", precisó.

Cuando se le preguntó qué le respondería a la Presidenta, que dijo que hay fiscales que pretenden desestabilizar, Campagnoli planteó: "¿Para qué? ¿Por qué vamos a tener esa intención o esa necesidad?".

"¿Cuál sería nuestro beneficio, nuestra verdadera intencionalidad cuando todo el tiempo estamos tratando de defender el lugar donde nosotros trabajamos, que es la Justicia, el Poder Judicial, el Ministerio Público Fiscal?", insistió.

El fiscal aseveró que "estamos pidiendo un respeto democrático a la división de poderes, estamos pidiendo instituciones fuertes porque es la única manera de luchar contra la corrupción, y estamos pidiendo simplemente poder hacer nuestro trabajo". 

La Prensa
25/02
16 Puntos

Un hijo de desaparecidos cruzó a Campagnoli por marchar el 18F junto a cómplices de la dictadura

Y agregó: "Si mi abuela materna se suicidó es porque fiscales cómplices con esa dictadura militar hicieron que se dilatara la causa y mi familia no me pueda tener a mí como cualquier familia que quería tener al nieto de su hija asesinada”.“Por eso para mí es la lacra judicial, porque estuvo en esa marcha y es lo peor de la complicidad de esa dictadura.

Pietragalla cruzó con dureza al fiscal Campagnoli

El nieto recuperado y diputado nacional del FPV, Horacio Pietragalla, cruzó en televisión al fiscal federal José María Campagnoli por marchar el 18F junto a jueces y fiscales cómplices de la última dictadura cívico militar.

“Yo lo vi marchar junto a Romero Victorica, que tenía relaciones con Herman Tetzlaff, quien estuvo en el operativo en el que asesinaron a mi mamá, se apropiaron de mí y me entregaron a mí a una familia”, relató anoche Pietragalla frente al fiscal con el que compartió el panel del programa Intratables.

En la misma línea, el hijo de desaparecidos aseguró que “Romero Victorica le daba información a Tetzlaff, también apropiador de Victoria Montenegro, sobre cómo iba a avanzar la causa”. Y agregó: "Si mi abuela materna se suicidó es porque fiscales cómplices con esa dictadura militar hicieron que se dilatara la causa y mi familia no me pueda tener a mí como cualquier familia que quería tener al nieto de su hija asesinada”.

“Por eso para mí es la lacra judicial, porque estuvo en esa marcha y es lo peor de la complicidad de esa dictadura. Al igual que un fiscal que le saca fotos engañosamente a travestis o pibes humildes como los del Barrio Mitre, como las seis mil que se encontraron en el despacho del señor”, dijo en relación al fiscal Campagnoli, quien lo miraba en silencio.

“Esas seis mil fotos las usaban para que cuando había un robo las personas que sufrían el delito digan cuál de ellos era. Pero esas fotos son sacadas en la calle por empleados de su fiscalía, no de antecedentes, por eso las tenía en su despacho”, agregó efusivamente el nieto recuperado.

Al respecto, el fiscal negó esa acusación aduciendo que “es parte de una campaña generada desde el oficialismo para desprestigiarme”. Y aseguró que las imágenes son parte del “registro informático de imágenes que tenía como objetivo sistematizar las fotos que sacaba la Policía”.

Campagnoli además justificó la existencia de esas fotografías tomadas ilegalmente asegurando que “cualquier agencia de investigación se nutre de fotos de sospechosos, entre los que hay menores de 17 años que roban y violan”.

Pero el diputado replicó, dando por finalizado el debate: “No son sospechosos, hay menores de edad y hasta hay un señor con un bebé. Sacaste fotos a travestis en la calle que en todo caso no son sospechosos sino personas que no tienen inserción en la sociedad y hay que ayudar a que se integren”.

“Es toda una línea ideológica la tuya”, remató Pietragalla. 

Télam
24/02
2 Puntos
1

Money "Lo más parecido a un partido judicial es la asociación Justicia Legítima"

El fiscal José María Campagnoli rechazó las críticas de la presidente Cristina de Kirchner a miembros del Poder Judicial, y consideró que "lo más parecido a un partido, es la asociación Justicia Legítima". "Lo más parecido a un partido judicial es la asociación Justicia Legítima, que genera enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial y los fiscales", dijo Campagnoli a radio La Red, en referencia a la agrupación de jueces cercana al Gobierno.

El fiscal José María Campagnoli rechazó las críticas de la presidente Cristina de Kirchner a miembros del Poder Judicial, y consideró que "lo más parecido a un partido, es la asociación Justicia Legítima".

"Lo más parecido a un partido judicial es la asociación Justicia Legítima, que genera enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial y los fiscales", dijo Campagnoli a radio La Red, en referencia a la agrupación de jueces cercana al Gobierno.

Por otro lado, Campagnoli, quien fue uno de los convocantes a la marcha del 18F, consideró que desde el Ejecutivo "por lo menos" hay una intención de "movilizar hacia algún lugar" la pesquisa por la muerte del exfiscal de la UFI AMIA, Alberto Nisman.

"Lo digo como un simple espectador de la realidad. A las pocas horas de este lamentable suceso hay una versión de que fue un suicidio y al día siguiente ya cambia. Y todas estas versiones parten de la persona que debería estar más informada que todas en el país", señaló.

ámbito
24/02
12 Puntos

Campagnoli ironizó con el "Partido Judicial" de Cristina y apuntó contra Justicia Legítima

BUENOS AIRES.- El fiscal José María Campagnoli afirmó este martes que "el llamado golpe o el intento desestabilizador está solamente en la mente del oficialismo" y replicó a la presidenta Cristina Kirhner que "nadie quiere quebrar las instituciones, sino todo lo contrario".

En este sentido, Campagnoli ironizó que le "da un poco de risa" que la mandataria se haya referido a un "partido judicial" porque "la asociación (kirchnerista) 'Justicia Legítima' desde hace un tiempo viene politizando la Justicia, viene creando enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial, algo que no comparto".

En declaraciones a radio La Red, Campagnoli indicó que "el poder judicial debe ser apartidario, no está bueno ni el fanatismo ni los fiscales militantes, como algunos se proclaman" y añadió que "estamos acostumbrándonos desde hace un tiempo a una injerencia negativa del Poder Ejecutivo en el resto de los poderes". (Redacción El Intransigente)  

El Intransigente
24/02
12 Puntos

Campagnoli: "El llamado golpe está solamente en la mente del oficialismo"

BUENOS AIRES.- El fiscal José María Campagnoli aseguró hoy que "el llamado golpe o el intento desestabilizador está solamente en la mente del oficialismo" y replicó a la presidenta Cristina Fernández que "nadie quiere quebrar las instituciones, sino todo lo contrario".

Asimismo, Campagnoli dijo que le "da un poco de risa" que la mandataria se haya referido a un "partido judicial" porque "la asociación (kirchnerista) 'Justicia Legítima' desde hace un tiempo viene politizando la justicia, viene creando enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial, algo que no comparto".

En declaraciones a radio La Red, indicó que "el poder judicial debe ser apartidario, no está bueno ni el fanatismo ni los fiscales militantes, como algunos se proclaman" y añadió que "estamos acostumbrándonos desde hace un tiempo a una injerencia negativa del Poder Ejecutivo en el resto de los poderes".

Tweet

La Capital
24/02
2 Puntos

Campagnoli: "El llamado golpe está solamente en la mente del oficialismo"

BUENOS AIRES.- El fiscal José María Campagnoli aseguró hoy que "el llamado golpe o el intento desestabilizador está solamente en la mente del oficialismo" y replicó a la presidenta Cristina Fernández que "nadie quiere quebrar las instituciones, sino todo lo contrario".

Asimismo, Campagnoli dijo que le "da un poco de risa" que la mandataria se haya referido a un "partido judicial" porque "la asociación (kirchnerista) 'Justicia Legítima' desde hace un tiempo viene politizando la justicia, viene creando enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial, algo que no comparto".

En declaraciones a radio La Red, indicó que "el poder judicial debe ser apartidario, no está bueno ni el fanatismo ni los fiscales militantes, como algunos se proclaman" y añadió que "estamos acostumbrándonos desde hace un tiempo a una injerencia negativa del Poder Ejecutivo en el resto de los poderes".

Tweet

La Capital
24/02
8 Puntos
1

"Lo más parecido a un partido judicial es la asociación Justicia Legítima"

Crédito: "Lo más parecido a un partido judicial es la asociación Justicia Legítima, que genera enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial y los fiscales". Torre Le Parc Puerto Madero caso Nisman 1170 2.jpgAFPLa muerte de NismanCampagnoli se sumó a las voces críticas que cuestionaron el cambio de parecer del Gobierno sobre la muerte del fiscal de la UFI-AMIA. Dijo que "por lo menos" hay una intención de "movilizar hacia algún lugar" la pesquisa.
Crédito:

"Lo más parecido a un partido judicial es la asociación Justicia Legítima, que genera enfrentamientos entre distintos integrantes del Poder Judicial y los fiscales". La frase pertenece a José María Campagnoli, uno de los convocantes a la marcha del silencio del #18F que fue blanco de las críticas de la Presidente y varios miembros del Gobierno.

Justicia Legítima es la asociación de la procuradora Alejandra Gils Carbó en la cual se enrolan fiscales y jueces que respaldan al gobierno nacional. Este grupo repudió recientemente la movilización que se realizó desde el Congreso a Plaza de Mayo en homenaje al fiscal Alberto Nisman.

Campagnoli estuvo en la columna principal de la marcha y su nombre fue uno de los más vitoreados de las personas que asistieron a la manifestación. El fiscal que investigó a Lázaro Báez sumó un gran apoyo popular cuando Gils Carbó intentarlo apartarlo de su cargo.

Torre Le Parc Puerto Madero caso Nisman 1170 2.jpgAFP

La muerte de Nisman

Campagnoli se sumó a las voces críticas que cuestionaron el cambio de parecer del Gobierno sobre la muerte del fiscal de la UFI-AMIA. Dijo que "por lo menos" hay una intención de "movilizar hacia algún lugar" la pesquisa.

"Lo digo como un simple espectador de la realidad. A las pocas horas de este lamentable suceso hay una versión de que fue un suicidio y al día siguiente ya cambia. Y todas estas versiones parten de la persona que debería estar más informada que todas en el país", indicó Campagnoli en radio La Red.

Infobae
24/02
6 Puntos
1

Sports People El regreso del miedo a la Argentina: "El kirchnerismo decidió dinamitar todo antes de irse"

Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Bonadio, el juez amenazado y el más detestado por el kirchnerismo, fue confirmado al frente de la causa por lavado de dinero.

Extraído de La Nación

Por Joaquín Morales Solá

Hace pocos días, un viejo peronista salió asombrado de una reunión con Carlos Zannini, el funcionario más cercano a la Presidenta. "Decidieron dinamitar todo antes de irse", contó, consternado. Cristina Kirchner confirmó ayer esa versión de su alucinada estrategia. Demostró también que perdió la capacidad para interpretar los hechos de la política que ella no maneja. La marcha del 18-F fue una inmensa conspiración destituyente, dijo, que tuvo como conjurados, sobre todo, al Poder Judicial y a los medios periodísticos independientes.

Aunque también deslizó alguna línea sobre el poder económico. Nisman merecía el homenaje sólo de su familia (ni siquiera el de ella), insinuó, y, por lo tanto, lo que sucedió en las calles el miércoles último fue una sublevación contra su gobierno.

La reacción presidencial no sólo advierte sobre el decurso febril y furioso de los próximos diez meses, sino también sobre la magnitud de la herencia que recibirá el próximo presidente. Cristina no se detiene en las consecuencias de lo que hace y dice: dinamitó, en efecto, su relación con el Poder Judicial y con un enorme sector social, que pertenece a los decisivos estratos medios de la sociedad. Lo que sigue de aquí en adelante no puede ser otra cosa que una nueva escalada de su radicalización extrema. La Presidenta ha decidido, al mismo tiempo, inscribir el peor recuerdo de su gestión para los tiempos en los que ya no estará en el poder, dramáticamente próximos.

El poder supuestamente conspirativo vive una atmósfera menos delirante. Vale la pena consignar un ejemplo. El fiscal Germán Moldes y Julio Piumato, el máximo dirigente sindical de los empleados judiciales, no se hablaban desde hacía décadas. Los dos militaron en corrientes distintas del peronismo en los años 70 y ambos sufrieron la cárcel y la tortura durante la dictadura. Dos días antes de la marcha del 18-F debieron participar de una reunión con el resto de los fiscales para organizar la manifestación. Cuando se encontraron después de tantos años de distancia, Moldes dudó durante un segundo fugaz y luego corrió para abrazar a Piumato. Así, abrazados, estuvieron durante varios minutos, mientras los dos lloraban desconsoladamente. "Otra vez tenemos un muerto", se repetían uno al otro.

Los otros fiscales, que pertenecen a una generación más joven, observaban entre sorprendidos y conmovidos. "Yo tenía la piel hecha un gallinero", contó uno de los asistentes. El pasado parecía resolverse entre esos dos hombres. Quedaba el presente, pero Moldes y Piumato podrían explicar con ese gesto el espíritu lacerado que se posó en la Justicia y en sus funcionarios. Hay heridas, no golpismo. Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. Fue la aparición descarnada de un Estado capturado por una facción política, la exposición pública del temor que subyace en las personas que tienen que interpretar y aplicar la ley.

En última instancia, los fiscales, que deben denunciar e investigar en nombre del Estado (incluido el Gobierno), recurrieron a la sociedad en busca de protección. Increíble, aunque forme parte de la realidad. ¿Nisman fue el principio de una lista o la lista se agotó con él? ¿No hubo acaso antes una orden confusa (o no tan confusa) contra el juez Claudio Bonadio? Si la muerte de Nisman fue obra de sicarios iraníes, como suponen servicios de inteligencia extranjeros, la lista sólo lo incluía a él, por ahora al menos. Pero si fuese una dramática conclusión de su denuncia contra el gobierno argentino, esa eventual lista podría ser más extensa aún y no agotarse ni siquiera en funcionarios judiciales. Éstas son las inferencias que se escuchan entre jueces y fiscales. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Cristina Kirchner aportó ayer más miedo al miedo preexistente.

Ese pedido de ayuda de los fiscales llegó al inconsciente colectivo. No es casual que el fiscal más ovacionado durante la marcha haya sido José María Campagnoli, a quien estuvieron a punto de echar cuando intentó hurgar en la fortuna de Lázaro Báez. La popularidad de Campagnoli tiene su explicación en que fue, junto con Nisman, el fiscal más perseguido en los últimos tiempos por el poder cristinista. Campagnoli debió recurrir a los medios periodísticos, sobre todo a la televisión, para defender su estabilidad como fiscal. Una gran derrotada del miércoles fue también Alejandra Gils Carbó, quien persiguió a Campagnoli, se mostró indiferente frente a la muerte de Nisman y capitaneó la dolorosa fractura que existe en la Justicia. Son las órdenes de Cristina y sus consecuencias.

Casi todos los fiscales que encabezaron la marcha son perseguidos por Gils Carbó, con métodos directos o indirectos, a través de sanciones o del nombramiento de comisarios políticos en sus fiscalías. En la cabeza de la marcha estuvo, por ejemplo, Carlos Rívolo, el fiscal que investigó el primer y fundamental tramo de la causa contra el vicepresidente Amado Boudou por la compraventa de Ciccone. O Carlos Stornelli, que lleva junto con Bonadio la investigación por lavado de dinero en hoteles de la Patagonia por parte de Báez y la familia Kirchner. Bonadio y Stornelli son ahora las bestias negras para la furia presidencial. En la mira de esos dos funcionarios están ella y su hijo.

La ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, liberó a los fiscales, con sus últimas declaraciones, de la obligación de explicar por qué marcharon. Nisman no se suicidó. Fiscales y jueces lo dicen ahora abiertamente. Jamás Nisman se hubiera suicidado con un disparo en la cabeza, en el baño y en calzoncillos. Tenía un sentido demasiado obsesivo de la estética como para hacer las cosas de ese modo. Nadie encuentra, además, una sola razón personal o política para que haya llegado a esa determinación. "O lo mataron los servicios iraníes o algún sector de los servicios argentinos", resumió un fiscal que conoce el episodio de la muerte desde el primer minuto.

Julio Bárbaro suele decir que la Corte Suprema de Justicia salvó a la democracia argentina de los estragos del kirchnerismo. "¿Ustedes se imaginan qué habría sido de la democracia si en la Corte hubiera habido tres jueces más como Zaffaroni?", argumenta. Es cierto. Aun con decisiones polémicas, la Corte siempre dejó abierta la posibilidad de frenar las arbitrariedades en la aplicación de sus propias resoluciones. La pregunta tiene un sentido más amplio. Con un Poder Ejecutivo claramente autoritario y con un Parlamento disciplinado y sumiso, ¿qué hubiera sido de la democracia argentina con una Corte Suprema fanáticamente kirchnerista?

Ahora son los jueces y fiscales los que están dolidos y sublevados. Están haciendo lo que antes no hacían. Su deber es hacer, no demorar las decisiones. La confirmación del procesamiento de Boudou por la causa Ciccone explica lo que sucede en la Justicia. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Los jueces saben que nadie pide lo que tiene. Y la sociedad que salió a la calle reclamó justicia y criticó la impunidad. ¿Ese apoyo popular no conllevó también, acaso, un reclamo al trabajo de los jueces y fiscales?

Claro que sí. Y así lo entendieron ellos en las reuniones posteriores a la manifestación. Bonadio, el juez amenazado y el más detestado por el kirchnerismo, fue confirmado al frente de la causa por lavado de dinero. El juez Ariel Lijo, que llevó la investigación de Ciccone contra Boudou, fue elogiado por sus propios pares luego de la ratificación del procesamiento del vicepresidente. Boudou está a las puertas del segundo juicio oral y público por hechos de corrupción. Los diez meses que le quedan podrían resultar un infierno para él. A veces, la deshonestidad y la mentira se pagan en este mundo.

Es probable que todo el Gobierno atraviese diez meses convertidos en un infierno. La Justicia podría sorprenderlo cada quince días o un mes con otra decisión adversa y dura. Es la vieja estrategia de los jueces cuando rompen relaciones. Mucho más cuando saben, desde ayer, que están en medio de una guerra sin medida, sin límites y sin códigos.

Diario Veloz
22/02
19 Puntos

La columna de Joaquín Morales Solá: El regreso del miedo a la Argentina

Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Demostró también que perdió la capacidad para interpretar los hechos de la política que ella no maneja.

Hace pocos días, un viejo peronista salió asombrado de una reunión con Carlos Zannini, el funcionario más cercano a la Presidenta. "Decidieron dinamitar todo antes de irse", contó, consternado. Cristina Kirchner confirmó ayer esa versión de su alucinada estrategia. Demostró también que perdió la capacidad para interpretar los hechos de la política que ella no maneja. La marcha del 18-F fue una inmensa conspiración destituyente, dijo, que tuvo como conjurados, sobre todo, al Poder Judicial y a los medios periodísticos independientes.

Aunque también deslizó alguna línea sobre el poder económico. Nisman merecía el homenaje sólo de su familia (ni siquiera el de ella), insinuó, y, por lo tanto, lo que sucedió en las calles el miércoles último fue una sublevación contra su gobierno.

La reacción presidencial no sólo advierte sobre el decurso febril y furioso de los próximos diez meses, sino también sobre la magnitud de la herencia que recibirá el próximo presidente. Cristina no se detiene en las consecuencias de lo que hace y dice: dinamitó, en efecto, su relación con el Poder Judicial y con un enorme sector social, que pertenece a los decisivos estratos medios de la sociedad. Lo que sigue de aquí en adelante no puede ser otra cosa que una nueva escalada de su radicalización extrema. La Presidenta ha decidido, al mismo tiempo, inscribir el peor recuerdo de su gestión para los tiempos en los que ya no estará en el poder, dramáticamente próximos.

El poder supuestamente conspirativo vive una atmósfera menos delirante. Vale la pena consignar un ejemplo. El fiscal Germán Moldes y Julio Piumato, el máximo dirigente sindical de los empleados judiciales, no se hablaban desde hacía décadas. Los dos militaron en corrientes distintas del peronismo en los años 70 y ambos sufrieron la cárcel y la tortura durante la dictadura. Dos días antes de la marcha del 18-F debieron participar de una reunión con el resto de los fiscales para organizar la manifestación. Cuando se encontraron después de tantos años de distancia, Moldes dudó durante un segundo fugaz y luego corrió para abrazar a Piumato. Así, abrazados, estuvieron durante varios minutos, mientras los dos lloraban desconsoladamente. "Otra vez tenemos un muerto", se repetían uno al otro.

Los otros fiscales, que pertenecen a una generación más joven, observaban entre sorprendidos y conmovidos. "Yo tenía la piel hecha un gallinero", contó uno de los asistentes. El pasado parecía resolverse entre esos dos hombres. Quedaba el presente, pero Moldes y Piumato podrían explicar con ese gesto el espíritu lacerado que se posó en la Justicia y en sus funcionarios. Hay heridas, no golpismo. Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. Fue la aparición descarnada de un Estado capturado por una facción política, la exposición pública del temor que subyace en las personas que tienen que interpretar y aplicar la ley.

En última instancia, los fiscales, que deben denunciar e investigar en nombre del Estado (incluido el Gobierno), recurrieron a la sociedad en busca de protección. Increíble, aunque forme parte de la realidad. ¿Nisman fue el principio de una lista o la lista se agotó con él? ¿No hubo acaso antes una orden confusa (o no tan confusa) contra el juez Claudio Bonadio? Si la muerte de Nisman fue obra de sicarios iraníes, como suponen servicios de inteligencia extranjeros, la lista sólo lo incluía a él, por ahora al menos. Pero si fuese una dramática conclusión de su denuncia contra el gobierno argentino, esa eventual lista podría ser más extensa aún y no agotarse ni siquiera en funcionarios judiciales. Éstas son las inferencias que se escuchan entre jueces y fiscales. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Cristina Kirchner aportó ayer más miedo al miedo preexistente.

Ese pedido de ayuda de los fiscales llegó al inconsciente colectivo. No es casual que el fiscal más ovacionado durante la marcha haya sido José María Campagnoli, a quien estuvieron a punto de echar cuando intentó hurgar en la fortuna de Lázaro Báez. La popularidad de Campagnoli tiene su explicación en que fue, junto con Nisman, el fiscal más perseguido en los últimos tiempos por el poder cristinista. Campagnoli debió recurrir a los medios periodísticos, sobre todo a la televisión, para defender su estabilidad como fiscal. Una gran derrotada del miércoles fue también Alejandra Gils Carbó, quien persiguió a Campagnoli, se mostró indiferente frente a la muerte de Nisman y capitaneó la dolorosa fractura que existe en la Justicia. Son las órdenes de Cristina y sus consecuencias.

Casi todos los fiscales que encabezaron la marcha son perseguidos por Gils Carbó, con métodos directos o indirectos, a través de sanciones o del nombramiento de comisarios políticos en sus fiscalías. En la cabeza de la marcha estuvo, por ejemplo, Carlos Rívolo, el fiscal que investigó el primer y fundamental tramo de la causa contra el vicepresidente Amado Boudou por la compraventa de Ciccone. O Carlos Stornelli, que lleva junto con Bonadio la investigación por lavado de dinero en hoteles de la Patagonia por parte de Báez y la familia Kirchner. Bonadio y Stornelli son ahora las bestias negras para la furia presidencial. En la mira de esos dos funcionarios están ella y su hijo.

La ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, liberó a los fiscales, con sus últimas declaraciones, de la obligación de explicar por qué marcharon. Nisman no se suicidó. Fiscales y jueces lo dicen ahora abiertamente. Jamás Nisman se hubiera suicidado con un disparo en la cabeza, en el baño y en calzoncillos. Tenía un sentido demasiado obsesivo de la estética como para hacer las cosas de ese modo. Nadie encuentra, además, una sola razón personal o política para que haya llegado a esa determinación. "O lo mataron los servicios iraníes o algún sector de los servicios argentinos", resumió un fiscal que conoce el episodio de la muerte desde el primer minuto.

Julio Bárbaro suele decir que la Corte Suprema de Justicia salvó a la democracia argentina de los estragos del kirchnerismo. "¿Ustedes se imaginan qué habría sido de la democracia si en la Corte hubiera habido tres jueces más como Zaffaroni?", argumenta. Es cierto. Aun con decisiones polémicas, la Corte siempre dejó abierta la posibilidad de frenar las arbitrariedades en la aplicación de sus propias resoluciones. La pregunta tiene un sentido más amplio. Con un Poder Ejecutivo claramente autoritario y con un Parlamento disciplinado y sumiso, ¿qué hubiera sido de la democracia argentina con una Corte Suprema fanáticamente kirchnerista?

Ahora son los jueces y fiscales los que están dolidos y sublevados. Están haciendo lo que antes no hacían. Su deber es hacer, no demorar las decisiones. La confirmación del procesamiento de Boudou por la causa Ciccone explica lo que sucede en la Justicia. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Los jueces saben que nadie pide lo que tiene. Y la sociedad que salió a la calle reclamó justicia y criticó la impunidad. ¿Ese apoyo popular no conllevó también, acaso, un reclamo al trabajo de los jueces y fiscales?

Claro que sí. Y así lo entendieron ellos en las reuniones posteriores a la manifestación. Bonadio, el juez amenazado y el más detestado por el kirchnerismo, fue confirmado al frente de la causa por lavado de dinero. El juez Ariel Lijo, que llevó la investigación de Ciccone contra Boudou, fue elogiado por sus propios pares luego de la ratificación del procesamiento del vicepresidente. Boudou está a las puertas del segundo juicio oral y público por hechos de corrupción. Los diez meses que le quedan podrían resultar un infierno para él. A veces, la deshonestidad y la mentira se pagan en este mundo.

Es probable que todo el Gobierno atraviese diez meses convertidos en un infierno. La Justicia podría sorprenderlo cada quince días o un mes con otra decisión adversa y dura. Es la vieja estrategia de los jueces cuando rompen relaciones. Mucho más cuando saben, desde ayer, que están en medio de una guerra sin medida, sin límites y sin códigos.

El Intransigente
22/02
10 Puntos

People La reapertura de Margen del Mundo, con un debate por el caso Nisman

Margen del Mundo resume 40 años de periodismo argentino, ejemplificados en la leyenda "De Walsh a Lanata". Margen del Mundo, la muestra que recorre 40 años de periodismo argentino, ideada por Luis Majul, reabrió sus puertas esta semana con una mesa llamada "Nisman presente", de la que participaron los fiscales José María Campagnoli y Carlos Stornelli; la diputada Elisa Carrió, y los periodistas Daniel Santoro, de Clarín, y Jorge Fernández Díaz, de LA NACION.

Margen del Mundo, la muestra que recorre 40 años de periodismo argentino, ideada por Luis Majul, reabrió sus puertas esta semana con una mesa llamada "Nisman presente", de la que participaron los fiscales José María Campagnoli y Carlos Stornelli; la diputada Elisa Carrió, y los periodistas Daniel Santoro, de Clarín, y Jorge Fernández Díaz, de LA NACION. Uno de los que más impactaron a la audiencia con su exposición fue Campagnoli. El fiscal planteó: "Los fiscales nos vimos en la obligación moral de rendirle un homenaje que le fue negado tanto desde la Procuración General de la Nación como desde el Gobierno". Campagnoli también aclaró que si el fiscal Gerardo Pollicita decidía aceptar la invitación de los legisladores kirchneristas para concurrir al Congreso (cosa que al final no hizo), él pensaba acompañarlo, como harían otros fiscales. En tanto, Carrió afirmó que, en el caso Nisman, la hipótesis principal debe ser la del asesinato. En diálogo con LA NACIOn, Majul contó que, originalmente, habían pensado "abrir el mismo día 19 con una mesa dedicada al atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, pero, ante el hecho de la muerte de Nisman, se impuso hacer un debate sobre el caso, el periodismo de investigación y la Justicia". El periodista subrayó que la charla de apertura sirvió para conocer "algunas revelaciones de lo que le pudo haber pasado a Nisman y, también, para saber que el Gobierno busca desestabilizar a los fiscales que quieren denunciarlo". Margen del Mundo resume 40 años de periodismo argentino, ejemplificados en la leyenda "De Walsh a Lanata". Se puede visitar de jueves a sábados, de 17.30 a 21, en Concepción Arenal 4865, Capital Federal.

La Nación
22/02
1 Puntos

El regreso del miedo a la Argentina

Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Demostró también que perdió la capacidad para interpretar los hechos de la política que ella no maneja.

Hace pocos días, un viejo peronista salió asombrado de una reunión con Carlos Zannini, el funcionario más cercano a la Presidenta. "Decidieron dinamitar todo antes de irse", contó, consternado. Cristina Kirchner confirmó ayer esa versión de su alucinada estrategia. Demostró también que perdió la capacidad para interpretar los hechos de la política que ella no maneja. La marcha del 18-F fue una inmensa conspiración destituyente, dijo, que tuvo como conjurados, sobre todo, al Poder Judicial y a los medios periodísticos independientes.

Aunque también deslizó alguna línea sobre el poder económico. Nisman merecía el homenaje sólo de su familia (ni siquiera el de ella), insinuó, y, por lo tanto, lo que sucedió en las calles el miércoles último fue una sublevación contra su gobierno.

La reacción presidencial no sólo advierte sobre el decurso febril y furioso de los próximos diez meses, sino también sobre la magnitud de la herencia que recibirá el próximo presidente. Cristina no se detiene en las consecuencias de lo que hace y dice: dinamitó, en efecto, su relación con el Poder Judicial y con un enorme sector social, que pertenece a los decisivos estratos medios de la sociedad. Lo que sigue de aquí en adelante no puede ser otra cosa que una nueva escalada de su radicalización extrema. La Presidenta ha decidido, al mismo tiempo, inscribir el peor recuerdo de su gestión para los tiempos en los que ya no estará en el poder, dramáticamente próximos.

El poder supuestamente conspirativo vive una atmósfera menos delirante. Vale la pena consignar un ejemplo. El fiscal Germán Moldes y Julio Piumato, el máximo dirigente sindical de los empleados judiciales, no se hablaban desde hacía décadas. Los dos militaron en corrientes distintas del peronismo en los años 70 y ambos sufrieron la cárcel y la tortura durante la dictadura. Dos días antes de la marcha del 18-F debieron participar de una reunión con el resto de los fiscales para organizar la manifestación. Cuando se encontraron después de tantos años de distancia, Moldes dudó durante un segundo fugaz y luego corrió para abrazar a Piumato. Así, abrazados, estuvieron durante varios minutos, mientras los dos lloraban desconsoladamente. "Otra vez tenemos un muerto", se repetían uno al otro.

Los otros fiscales, que pertenecen a una generación más joven, observaban entre sorprendidos y conmovidos. "Yo tenía la piel hecha un gallinero", contó uno de los asistentes. El pasado parecía resolverse entre esos dos hombres. Quedaba el presente, pero Moldes y Piumato podrían explicar con ese gesto el espíritu lacerado que se posó en la Justicia y en sus funcionarios. Hay heridas, no golpismo. Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. Fue la aparición descarnada de un Estado capturado por una facción política, la exposición pública del temor que subyace en las personas que tienen que interpretar y aplicar la ley.

En última instancia, los fiscales, que deben denunciar e investigar en nombre del Estado (incluido el Gobierno), recurrieron a la sociedad en busca de protección. Increíble, aunque forme parte de la realidad. ¿Nisman fue el principio de una lista o la lista se agotó con él? ¿No hubo acaso antes una orden confusa (o no tan confusa) contra el juez Claudio Bonadio? Si la muerte de Nisman fue obra de sicarios iraníes, como suponen servicios de inteligencia extranjeros, la lista sólo lo incluía a él, por ahora al menos. Pero si fuese una dramática conclusión de su denuncia contra el gobierno argentino, esa eventual lista podría ser más extensa aún y no agotarse ni siquiera en funcionarios judiciales. Éstas son las inferencias que se escuchan entre jueces y fiscales. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Cristina Kirchner aportó ayer más miedo al miedo preexistente.

Ese pedido de ayuda de los fiscales llegó al inconsciente colectivo. No es casual que el fiscal más ovacionado durante la marcha haya sido José María Campagnoli, a quien estuvieron a punto de echar cuando intentó hurgar en la fortuna de Lázaro Báez. La popularidad de Campagnoli tiene su explicación en que fue, junto con Nisman, el fiscal más perseguido en los últimos tiempos por el poder cristinista. Campagnoli debió recurrir a los medios periodísticos, sobre todo a la televisión, para defender su estabilidad como fiscal. Una gran derrotada del miércoles fue también Alejandra Gils Carbó, quien persiguió a Campagnoli, se mostró indiferente frente a la muerte de Nisman y capitaneó la dolorosa fractura que existe en la Justicia. Son las órdenes de Cristina y sus consecuencias.

Casi todos los fiscales que encabezaron la marcha son perseguidos por Gils Carbó, con métodos directos o indirectos, a través de sanciones o del nombramiento de comisarios políticos en sus fiscalías. En la cabeza de la marcha estuvo, por ejemplo, Carlos Rívolo, el fiscal que investigó el primer y fundamental tramo de la causa contra el vicepresidente Amado Boudou por la compraventa de Ciccone. O Carlos Stornelli, que lleva junto con Bonadio la investigación por lavado de dinero en hoteles de la Patagonia por parte de Báez y la familia Kirchner. Bonadio y Stornelli son ahora las bestias negras para la furia presidencial. En la mira de esos dos funcionarios están ella y su hijo.

La ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, liberó a los fiscales, con sus últimas declaraciones, de la obligación de explicar por qué marcharon. Nisman no se suicidó. Fiscales y jueces lo dicen ahora abiertamente. Jamás Nisman se hubiera suicidado con un disparo en la cabeza, en el baño y en calzoncillos. Tenía un sentido demasiado obsesivo de la estética como para hacer las cosas de ese modo. Nadie encuentra, además, una sola razón personal o política para que haya llegado a esa determinación. "O lo mataron los servicios iraníes o algún sector de los servicios argentinos", resumió un fiscal que conoce el episodio de la muerte desde el primer minuto.

Julio Bárbaro suele decir que la Corte Suprema de Justicia salvó a la democracia argentina de los estragos del kirchnerismo. "¿Ustedes se imaginan qué habría sido de la democracia si en la Corte hubiera habido tres jueces más como Zaffaroni?", argumenta. Es cierto. Aun con decisiones polémicas, la Corte siempre dejó abierta la posibilidad de frenar las arbitrariedades en la aplicación de sus propias resoluciones. La pregunta tiene un sentido más amplio. Con un Poder Ejecutivo claramente autoritario y con un Parlamento disciplinado y sumiso, ¿qué hubiera sido de la democracia argentina con una Corte Suprema fanáticamente kirchnerista?

Ahora son los jueces y fiscales los que están dolidos y sublevados. Están haciendo lo que antes no hacían. Su deber es hacer, no demorar las decisiones. La confirmación del procesamiento de Boudou por la causa Ciccone explica lo que sucede en la Justicia. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Los jueces saben que nadie pide lo que tiene. Y la sociedad que salió a la calle reclamó justicia y criticó la impunidad. ¿Ese apoyo popular no conllevó también, acaso, un reclamo al trabajo de los jueces y fiscales?

Claro que sí. Y así lo entendieron ellos en las reuniones posteriores a la manifestación. Bonadio, el juez amenazado y el más detestado por el kirchnerismo, fue confirmado al frente de la causa por lavado de dinero. El juez Ariel Lijo, que llevó la investigación de Ciccone contra Boudou, fue elogiado por sus propios pares luego de la ratificación del procesamiento del vicepresidente. Boudou está a las puertas del segundo juicio oral y público por hechos de corrupción. Los diez meses que le quedan podrían resultar un infierno para él. A veces, la deshonestidad y la mentira se pagan en este mundo.

Es probable que todo el Gobierno atraviese diez meses convertidos en un infierno. La Justicia podría sorprenderlo cada quince días o un mes con otra decisión adversa y dura. Es la vieja estrategia de los jueces cuando rompen relaciones. Mucho más cuando saben, desde ayer, que están en medio de una guerra sin medida, sin límites y sin códigos..

La Nación
22/02
10 Puntos

Simulacro

Si el reclamo de justicia de la marcha fue expresado por este núcleo de fiscales, entonces el reclamo no fue de justicia, sino que la Justicia reemplace a las elecciones. Después de la marcha convocada por los fiscales hubo movimientos en tres causas relacionadas con funcionarios del Gobierno, como si fueran su consecuencia. Para mucha gente que participó en la marcha, los juicios ni siquiera son necesarios, porque desde sus convicciones políticas ya han condenado a los acusados.

Después de la marcha convocada por los fiscales hubo movimientos en tres causas relacionadas con funcionarios del Gobierno, como si fueran su consecuencia. La Justicia reacciona a su manera a una marcha opositora cuyo reclamo no fue el de justicia, sino que la Justicia reemplace lo que no se puede hacer con los votos.

Por lo menos dos de esas causas han tenido origen mediático y una altísima exposición en los medios. Para mucha gente que participó en la marcha, los juicios ni siquiera son necesarios, porque desde sus convicciones políticas ya han condenado a los acusados. Para estas personas, las diferencias políticas son excusas porque están convencidos de que el que piensa diferente es un ladrón. Los medios opositores estimulan esos prejuicios y saturan el ambiente con profusión de información circunstancial sobre esas causas que repiten como un bombardeo.

Es una sociedad donde se han ido acumulando agravios entre simpatizantes de la dictadura que se creían intocables, o dirigentes y funcionarios menemistas que nunca se imaginaron un giro así de la historia que los dejó muy marginados y, en menor medida, de partidos políticos derrotados en elecciones y que siguen aspirando a ganarle al peronismo.

El núcleo duro de los que convocaron a la marcha proviene del riñón de la Justicia menemista como el juez Ricardo Recondo, los fiscales Germán Moldes, Raúl Plee y Ricardo Sáenz y hasta estuvo el ex fiscal Juan Martín Romero Victorica. Estos fiscales expresan varios de esos resentimientos: han respaldado a represores que ahora están presos o han diseñado o aprobado leyes de impunidad que fueron anuladas y Moldes y Plee fueron acusados por familiares de víctimas de la AMIA de entorpecer la causa por encubrimiento que impulsó Cristina Kirchner. Recondo y Sáenz, además, están vinculados al enemigo más encarnizado del Gobierno que es el multimedio Clarín, origen de algunos de estos juicios e incluso difusor de varias filtraciones que sufrió la causa Nisman, cuya investigación está a cargo de una fiscal, cuyo jefe directo es Sáenz. Guillermo Marijuan, Carlos Stornelli y José María Campagnoli ya tienen un pie más en la política con algunos de los partidos de oposición y realizan méritos para asegurarse un lugar.

Son resentimientos, intereses y actitudes políticas travestidas con una simulación de justicia. Si el reclamo de justicia de la marcha fue expresado por este núcleo de fiscales, entonces el reclamo no fue de justicia, sino que la Justicia reemplace a las elecciones.

Página 12
20/02
16 Puntos
Anuncio
Anuncio
Anuncio