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A la venta dos tigres Cartier de la duquesa de Windsor

Puede que la diva esté interesada en pujar.Eduardo VIII era un gran admirador de Cartier y solía regalar a la duquesa joyas de la firmaEduardo VIII colmaba de joyas a su esposa, por lo que está logró reunir una de las colecciones más importantes de Europa. 16.VII.36'.La ex mujer de Lloyd Weber se deshace de ellos y quiere emprender una carrera de cosmonautaEl que fuera Eduardo VIII falleció en 1972 y la duquesa le sobrevivió 14 años más.

Si hubo algo que le gustó a Wallis Simpson fue estar delgada y poseer joyas. A ella se le atribuye la sentencia: "Una mujer nunca es demasiado delgada ni demasiado rica". Ahora, los fans de 'la mujer más odiada de Inglaterra', como la llegaron a bautizar pueden hacerse con dos valiosas piezas que pertenecieron a la Duquesa de Windsor, con una curiosa historia sentimental detrás. Se trata de dos tigres, diseñados por Cartier en 1950, hechos con diamantes y ónix y con dos esmeraldas a modo de ojos. Un felino es un brazalete mientras el otro es un broche, pero ambos se venderán en el mismo lote que la casa de subastas Christies sacará a la venta el 11 de noviembre. Su valor estimado es de casi dos millones de euros.

El precio, obviamente, disuadirá a muchos pero la duquesa de Windsor cuenta con admiradoras tan acaudaladas como Madonna, quien incluso rodó una película sobre ella, 'W.E.', vapuleada por la crítica. Puede que la diva esté interesada en pujar.

Eduardo VIII era un gran admirador de Cartier y solía regalar a la duquesa joyas de la firma

Eduardo VIII colmaba de joyas a su esposa, por lo que está logró reunir una de las colecciones más importantes de Europa. Era habitual que Wallis llevara estos felinos ideados por Cartier en sus veladas parisinas, cuando ella era el epítome de la elegancia y las francesas seguían sus normas de estilo. Por entonces, la duquesa también acuñó otra de sus grandes frases. "No hay mucho que ver en mí, así que lo único que puedo hacer es vestir mejor que ninguna otra". Así pues, la divorciada por la que el rey de Inglaterra abdicó solía adornarse con creaciones de Cartier o Van Cleef... excepto cuando encontraba un black dress perfecto. "Entonces, no necesitas nada más", diría.

El duque de Windsor tenía una gran querencia por Cartier desde que, en su niñez, le dijeran que era el rey de los joyeros y, a menudo, le regalaba a Wallis piezas suyas con inscripciones. Ella sentía un cariño especial por una pulsera con nueve cruces cristianas de esmeraldas, rubíes, zafiros y diamantes que le obsequió el duque después de haber sobrevivido a un atentado. La pulsera, lleva la inscripción: 'Que Dios salve al Rey, para Wallis. 16.VII.36'.

La ex mujer de Lloyd Weber se deshace de ellos y quiere emprender una carrera de cosmonauta

El que fuera Eduardo VIII falleció en 1972 y la duquesa le sobrevivió 14 años más. A su muerte, se creyó que su vasta colección de joyas iría a parar a la corona británica, pese a su gélida relación con su sobrina Isabel II. Finalmente, las joyas salieron a subasta en 1987, en una jornada histórica. Nunca se había realizado una subasta de joyas de tanto valor. La firma Cartier recompró muchas de las piezas que son símbolos de la marca, sin embargo, estos tigres que vuelven a salir a la venta fueron comprados por el famoso compositor Andrew Lloyd Weber, en la cresta de su popularidad tras el bombazo de 'El fantasma de la ópera'. Él los compró para su entonces esposa Sarah Brightman, quien protagonizaba la obra. Es ella quien pone a la venta las piezas, para que otros las disfruten tanto como hizo ella, según cuenta.

Quizás la cantante utilice parte de lo recaudado para su viaje especial. En agosto del 2012, se publicó que Brightman había recibido la aprobación médica de parte de Rusia, para comenzar su entrenamiento como cosmonauta. La soprano, de 54 años, habría pagado más de 20 millones de euros para poder cumplir su sueño espacial.

Quién sabe esta vez en manos de qué estrafalaria dama terminarán estos tigres de diamantes y ónix. Tendrá difícil estar a la altura de sus dos propietarias.

El Mundo
16/09
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